La falsedad del falso buscador de falsificaciones

Con lo que está cayendo durante toda esta semana en la prensa, era inevitable que, más pronto o más tarde, algún opinador escribiera una columna recordando las grandes falsificaciones de la historia, para que la iletrada plebe fuera capaz, cielos, de razonar que todo eso que publican diarios tan alejados política y empresarialmente entre sí como El mundo, el País, ABC o La Gaceta, sobre un tal Bárcenas, son patrañas basadas en burdas falsificaciones.

Así que, mientras alguna ministra de trabajo demuestra que no tiene ni la más remota idea de cómo se lleva la contabilidad de una empresa, el prestigioso columnista César Vidal da muestras de su erudición en el espinoso asunto de las falsificaciones a lo largo y ancho de la historia. Tachán.

¿Por dónde empieza? Por el Génesis, por supuesto, que todos sabemos que es un libro muy histórico. Cronológicamente, se supone, seguimos con “Egipto y Mesopotamia”, y sus famosos sellos, lástima que el orden en la oración debiera ser el contrario, ya que los sellos mesopotámicos precedieron, y mucho, a los egipcios.

Prosigue, por supuesto de forma cronológica, con Pablo de Tarso y la famosa referencia de la 1º a los Tesalonicenses, en la que advierte que se fijen en su firma, y desconfíen de otras posibles cartas que no sean suyas. Vaya. Por fin algo que pudiera tener algo que ver con el tema. Porque los sellos en la antigüedad, como sabe cualquier estudiante de 1º de historia de cualquier facultad pública, ante todo servían para marcar propiedades, y no firmar documentos. Que también lo hacían, pero que no era su uso principal.

Pero regresemos a la disertación vidaliana. Ahora salta graciosamente… ¡A 1942!  ¡Los malvados nazis, que se dedicaban a falsificar billetes ingleses! Sí señor, muy bien traído respecto a los libros de contabilidad que están ahora en cuestión. Pero qué podemos esperar, es uno de los periodos favoritos de don César, que seguramente jamás ha oído hablar de la reductio ad Hitlerum o la ley de Godwin.

A continuación, no sé si para disimular, nos cita la figura de Frank W. Abagnale, aunque sin mencionar en ningún momento el film de Spielberg que le hizo famoso, no sea que alguien le acuse de peliculero, o que su erudición es de baja calidad… así que tranquilos, sin cerrar el párrafo ya ha vuelto a los nazis, y al gran caso con el que llena la mitad de su columna: los diarios de Hitler.

¿Por qué son tan interesantes estos falsos diarios? Para empezar, pasaron los controles de un medio tan prestigioso como la revista Stern en 1983, y de varios destacados historiadores, e incluso menciona tres análisis grafológicos peritajes caligráficos, unánimes en establecer su autenticidad. Qué casualidad, como ahora. Claro que, para empezar, olvida que si los diarios pasaron los análisis grafológicos peritajes caligráficos –y no de forma unánime– fue porque se usaron para la comparación otras muestras de letra del mismo falsificador.

Pero continuemos. Un comentario de un antiguo colaborador de este blog, Weidner, llama mi atención sobre una frase muy curiosa:

Pero no todos estaban tan convencidos de la veracidad de los diarios. El canciller alemán Helmut Schmidt dudaba de su autenticidad y decidió comprobarla..

Algo que a mí no me sonaba en lo más mínimo, pero es que Weidner recordó que, en 1983, Schmidt ya no era canciller. ¿Por qué a Vidal le interesa señalar que es todo un jefe de Gobierno el que hace investigar este asunto?

Podemos ser malpensados, y sospechar que, en su búsqueda de alienar a Rajoy con la Verdad y la Transparencia, intenta que lo identifiquemos con este canciller. Aunque sea socialdemócrata.

Pero no. El error es aún más burdo: en la wikipedia en inglés mencionan a Helmut Schmidt (pero correctamente como ex canciller) en relación con los Diarios, aunque de una forma algo peregrina: por una cita de la Pittsiburh Post-Gazette del 26 de abril de 1983. Allí mencionan las dudas expresadas por el former Chancellor Helmut Schmidt, who told a small group here Sunday night.

¿Cómo se llega, de la opinión de un excanciller expresada ante un pequeño grupo de personas un domingo por la noche, y publicada en un periódico de Pittsburg, a:

El canciller alemán Helmut Schmidt dudaba de su autenticidad y decidió comprobarla.

Pues muy fácil, Copiando mal y rápido de la wikipedia. Eso sí, de la inglesa, para que se note menos.

Al llegar a este punto, quizás merezca la pena retroceder un poco y comprobar algún dato de la anterior parrafada sobre los falsificadores nazis de moneda. Cualquiera puede hacer el ejercicio, basta con abrir una ventana con el texto de Cesar Vidal y otra con el de la wikipedia en inglés. Yo aquí he marcado en rojo cómo van coincidiendo. Y en el mismo orden, para qué nos vamos a complicar.

Comparación de los datos en “De falsarios y falsificadores” y el artículo de la wikipedia 
Un trocito más.

Curioso, los datos son estrictamente los mismos, y en el mismo orden, desde los poco relevantes (como la graduación del tipo a cargo del asunto) a alguno importante. Y lo mismo pasa con la entrada de los diarios de Hitler. Pero, además del error con el excanciller Schmidt, comete otro cuando atribuye a Kojau la compra de “inmuebles en España”, cuando la wikipedia cita al intermediario Heideman, Y es que eso de copiar es muy cansado. A veces hasta lo haces mal.



Toda esta chapuza para vincular a todas las falsificaciones cometidas en la humanidad, desde la serpiente de Adán y Eva, con las que ahora publican todos los periódicos menos este, casualmente dirigido por el antiguo director de comunicación de Rajoy en varios ministerios. El resto de medios, a derecha e izquierda, hace tiempo que se han rendido a la evidencia. Los diarios de Hitler, como decían por aquí, son muy socorridos a la hora de hablar de falsificaciones. Ademas el artículo de la wikipedia en inglés tiene la ventaja que mencionar a bastantes grafólogos peritajes caligráficos… pero Vidal no se molesta en recordar un dato que sí figura en su “fuente”: que lo decisivo entonces fueron los análisis del papel y la tinta, ¿Otra muestra más de dejadez, o es que ese dato no le sirve para que sus lectores sigan sin perder de vista cualquier paralelismo con los escritos de Bárcenas?

Y mira que el tema de las falsificaciones es interesante y da para mucho. Podía haber empezado, por ejemplo, con el cráneo de Piltdown pero claro, el señor Vidal es creacionista, asi que nada de fósiles, aun siendo falsos. ¿Y la donación de Constantino? No, claro, que este periódico le tiene mucho cariño al Vaticano, y algún lector puede ofenderse Total, sólo fue una de las mayores falsificaciones documentales de la historia.

Así que, como quien no quiere la cosa, pues mencionamos que al Pais se la acaban de colar con una falsa fotografía de Chávez. Pero de buen rollito. No vaya a ser que también se hayan documentado en la wikipedia.

PD: Para lectores que no estén al tanto de la actualidad política española, aquí un periodista colombiano que lleva varios años en Madrid resume en pocas líneas la situación.

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