imperiosamente otomano


Imber, Colin: El imperio otomano 1300- 1650 Ediciones B, Byblos Barcelona 2005 536 pgs.

Aunque acaba de saldarse la edición en tapa dura original de Argos Vergara, ya tenía comprada esta edición en bolsillo, que por lo menos abulta menos en el metro.
Escrito intentando ponerse desde el punto de vista turco, Imber puede que sea de los mayores expertos sobre el imperio otomano en lengua inglesa, pero si lo comparmos con otros divulgadores como Paul Johnson que publican en la misma editorial, resalta la aridez de su estilo. Curiosamente, es más interesante cuando describe instituciones supuestamente más aburridas como el derecho o el sistema provincial (siempre calcado del anterior, generalmente bizantino) que no el ejército o las visicitudes dinásticas, una tremenda sucesión de asesinatos entre familiares, demasiado parecida a la historia medieval europea, o a una mala imitación de Shakespeare.
Resulta también interesante constatar el afán que tenía la dinastía otomana con identificarse como sucesora del Imperio romano, y su gusto por autodenimonarse “romanos”.
Lo cierto es que lo añado a las entradas del blog por una curiosa errata que se ha deslizado entre tanto nombre turco, griego y latino: la utilización de mad (loco, en inglés) como si fuera un término intraducible en alguna lengua rara…

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Los decepcionantes últimos nazis

Biddiscombe, Perry: Los últimos nazis. El movimiento de resistencia alemán 1944-1947. Inédita Editores, Barcelona 2005

La simpática imagen de la izquierda, con el niño dibujando esvásticas ante la mirada de oficiales aliados de ocupación, no pertenece a este libro, sino a la película de Billy Wilder A Foreign Affair (1948) aquí conocida como Berlín occidente. A mi parecer, resume perfectamente el tema del que trata este libro: los últimos coletazos de los últimos nazis en la Alemania ocupada, a manos principalmente de niños y adolescentes que aún creían en el nacionalsocialismo y que en su ingenuidad pudieron ser peligrosos, más para su entorno que para los ejércitos ocupantes.
No es que la lectura de las casi cuatrocientas páginas de este libro sean inútiles, pero si algo aburridas. Aunque las estadísticas se muestran más abundantes de lo esperado (la mayoría de las “acciones” se trataban de forma discreta por las potencias ocupantes) si se buscan relatos morbosos de atrocidades sin cuento, revelaciones asombrosas o descubrimientos inéditos lo siento. No las va a encontrar.

De hecho, es casi tan decepcionante como otra de las películas que han tratado este tema, (Europa, 1991, de un primerizo Lars von Trier) que contrasta vívidamente la recreación de un ambiente de oscuridad y pesadilla que los contemporáneos (y Wilder) jamás vieron en Berlín o en la Alemania de la posguerra que tantas ganas tenía de vivir. Eso sí, por una vez habrá que alabar el buen gusto editorial que han tenido al elegir la portada de este volumen, que se prestaba a montajes más o menos sensacionalistas como en la edición inglesa , y en su lugar ha adoptado un sobrio fotograma de un documental sobre el Volkstrüm, que refleja mucho mejor su contenido: incontables sombras grises que portan extraños artefactos (que llameremos armas) y que asemejan más a una escena de masas de El Bosco o Brueghel el Viejo que a un último intento de crear un ejército.

La importancia de apellidarse Hess


Lebert, Norbert y Stephan: Tú llevas mi nombre. La insoportable herencia de los hijos de los jerarcas nazis. Booklet – Planeta, Barcelona 2005.

Publicado directamente en bolsillo, este breve librito decepciona un poco por la falta de ambición con la que ha sido escrito. Parte de premisas muy prometedoras, averiguar en el 2000 qué ha sido de los descendientes de los jerarcas nazis en la Alemania de la posguerra, contando además con el punto medio. de varias entrevistas realizadas hace veinte años por el padre del autor.
Podía haber sido la base de un gran análisis de la Alemania de los últimos cincuenta años, o por lo menos el retrato colectivo de una serie de familias tan distintas en sus puntos de salida como en los de entrada. Pero ni siquiera logra hacer atractivos los retratos de tantos personajes tan contradictorios (hablo de los hijos), que van de la negación a la exaltación de los valores de unos padres que en su mayoría no han conocido, pero que han marcado desde la tumba la suerte de sus decendientes.
Las entrevistas/reportajes, la verdad, no llegan a armar un libro, pero eso no significa que no sean amenas y rápidas de leer. Quizás pido demasiado al reclamar tesis y conclusiones cuando los entrevistados abarcan todas las posibles reacciones del espectro humano, de la aceptación acrítica (generalmente de los más jóvenes en 1945) hasta el rechazo absoluto, pasando por intentos de comprensión y asimilación plena de los hechos, como el siempre complejo hijo sacerdote de Bormann, cuya biografía merecería una traducción al castellano.