Novedades Schiffer Publishing, julio 2018

Nueva obra de David Doyle sobre los Sturmgeschütz. Como siempre en este autor, descripción completa y minuciosa de estas máquinas y sus variantes. Con muchas fotos y tablas.

También una nueva obra sobre los inicios del programa espacial soviético (1941-1953) y sobre los inmigrantes que lucharon en el ejército USA en 1917-18.

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Novedades verano 2018

HEIMDAL

Jaco le Magnifique
Journal d’un pilote de la France Libre
Le journal de Jacques « Jaco » Andrieux, un jeune Français meurtri par la défaite de 1940 qui s’évade pour continuer à se battre pour la liberté.
Ses combats au-dessus de la Manche, de Dieppe, du débarquement, dans le ciel de France qui se libère et au-dessus de l’Allemagne agonisante.

Pen & Sword

Monte Cassino Günther Prien and U-47: The Bull of Scapa Flow Objective Falaise 200 Years of The Lancaster Canal

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Seaforth Publishing

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Tolkien en Mordor

JRR en el Somme, 1916.

 John Garth: Tolkien y la Gran Guerra: El origen de la Tierra Media , Traductores: Eduardo Segura Fernández, Martin Simonson, Daniel Royo. Editorial Minotauro, Biblioteca J. R. R. Tolkien. Cartoné, 510 pgs. 23,90 €. Edición dígital (sólo Epub) 12,99 €.

A comienzos del siglo XX en ambas islas del Reino Unido, Gran Bretaña e Irlanda, se desarrolló lo que podría denominarse “literatura feérica”, una moda que podría compararse a la actual con los zombies. Teatro, narraciones y poemas visitaban una y otra vez la tierra de las Hadas, interpretándola cada cual como le venía en gana. Sí, como ahora con los muertos vivientes, que son tontos, listos, corren, son lentos, se pasean… Los elfos, gnomos, trasgos y duendes podían ser pequeños, enormes, feos, angelicales o trasparentes según el gusto del autor.

Por entonces, en un internado no de los peores, un huérfano más bien alto y desgarbado fundaba con otros amigos un club semisecreto, el TCBS (Tea Club and Barrovian Society). El nombre, en realidad, no es irónico; es un club de té porque es lo que beben, de esa forma compulsiva que sólo saben hacer los ingleses. Y es Barroviano porque a veces lo hacen en la tetería que está situada en las Barrow’s Stores, lo que hoy equivaldría al centro comercial más próximo al colegio.

El colmo de su rebeldía reside en que a veces lo hacen con un infiernillo, en la biblioteca. Unos jóvenes irresponsables. Unos punkis, que también juegan al rugby, y que dominan varias de las actividades extraescolares, como el club de debate o el aula de teatro, que permitirá que lleguen hasta nosotros fotos de estos jóvenes más bien sosos ataviados con túnicas. Representan obras de Aristófanes, en el griego ático original.

Siendo miembros de una de las sociedades más avanzadas de entonces, renegaban de toda modernidad y maquinismo. Eran hispsters cien años antes de la invención del término, con sus gustos anticuados en literatura y arte (prerrafaelitas y neogóticos, también), y exactamente la misma ropa y la misma actitud vintage ante la vida y los aderezos capilares, con bigotes y patillas (el que podía). Todos tenían vocaciones vagamente literarias, si bien entendían que de eso difícilmente podía vivir un caballero, así que esperaban encontrar un puesto en la administración o en la universidad. Uno iba para pastor metodista.

En 1918 sólo dos de ellos seguían vivos. Christopher Luke Wiseman, y John Ronald Reuel Tolkien.

John Garth ha dedicado unas quinientas páginas y cinco años de sus vida a estudiar en detalle la vida y obra de Tolkien de 1913 a 1918, de los veintiún a los veintiséis años. En este tiempo se graduará en Oxford, se casará y tendrá su primer hijo. Pero también será oficial de transmisiones en varios destinos, sobre todo en el 11º de Fusileros de Lancashire, 25th Infantry Division,de julio a octubre de 1916, en una de las batallas más inútiles y peor planeadas de la primera guerra mundial, la ofensiva del Somme.

El trabajo de Garth es exhaustivo, cotejando las cartas de todos los protagonistas con la producción literaria de Tolkien (en sus primeras versiones, además de bastantes obras inéditas), con la historia militar y social de entonces. Se incluyen unos mapas detallados de la zona del Somme donde estuvieron Tolkien y otro miembro del TCBS, pero la verdad es que no dedica demasiado espacio a la actividad militar, y sí mucho a la literaria, como debe de ser. Este libro no se habría escrito si Tolkien hubiera muerto como sus condiscípulos en 1916. La Gran Guerra fue el fin del TCBS aunque los dos supervivientes eran “los grandes gemelos” a decir de los demás. Mientras Tolkien enseguida se casó y tuvo hijos Wiseman siguió soltero mucho tiempo, e imagino (Garth no lo hace) que cada contacto entre ambos supondría recordar a los camaradas muertos.

Pero este no es un libro de historia militar, sino literaria. La traducción se adivina exquisita, aunque usa términos como “pioneros” y “señaleros.” Supongo que es una batalla perdida, como las “fuentes” tipográficas y las “librerías” de Mac OS. Y por lo menos entonces sí se utilizaban todo tipo de señales para comunicarse. Aunque Tolkien llegó a usar los primeros modelos de Fullerphone, la decisión de formarse como oficial de signals tuvo más que ver con su gusto por la creación de códigos y lenguajes secretos, que no por afán tecnológico, en un momento en que las palomas mensajeras eran más fiables que la radio. También era más fácil sobrevivir si estabas a cargo de las comunicaciones y no liderando una patrulla en tierra de nadie. En este conflicto los jóvenes universitarios, candidatos automáticos a los puestos más bajos de entre los oficiales, se convirtieron en el colectivo de mayor mortandad de la guerra.

El “ejército de camaradas”, con unidades reclutadas entre vecinos de la misma localidad, marcha hacia la batalla. Confiando  en la letalidad de la artillería, se les ordenó avanzar hacia las trincheras enemigas tal y como se ven aquí, de día y con una carga media de unos 30 kg. Imagen del documental “La batalla del Somme,” estrenado en 1916.   

El 28 de octubre de 1916, justo cuatro meses después de su incorporación, dejó el 19º de Lancashire por un hospital de campaña, aquejado de lo que ahora se llama “fiebre de trinchera” pero que entonces se diagnosticaba como “pirexia de origen desconocido”, una enfermedad que le alejó de primera línea para el resto de la guerra, con destinos, entre sus recaídas, en las defensas del Reino Unido.

La Gran Guerra fue en muchos sentidos el fin de la inocencia, del romanticismo en la batalla. El coraje y la gallardía no servían de nada ante una ametralladora. Fue también el final de la “literatura feérica,” de la fantasía entendida como evasión, para transformarse en un más prosaico espiritismo, que permitía la comunicación con los muertos. Aunque no fue de forma tan inmediata. Robert Graves ya lo apunta en sus poemas de Hadas y fusileros (1918) pero Conan Doyle sigue defendiendo la autenticidad de las fotos de las hadas de Cottingley en 1922. Garth apunta a que son tan hijos de las trincheras Adiós a todo eso (1929) de Graves, o los poemas de Owen, como El libro de los cuentos perdidos o El Silmarillion, y tiene razón. Los críticos ingleses no dejan de repetir que Ypres y el Somme mataron para siempre la literatura épica, pero otros países que sufrieron bastante más sus consecuencias no dejaron de tener sus Ernst Jünger o Roger Vercel.

Respecto a la prehistoria creativa de Tolkien, el análisis de Garth resulta muy esclarecedor, sobre todo por su acceso a fuentes hasta ahora no consultadas, tanto de Tolkien como de su entorno. En todo momento se oscila entre el reconocer la marcada individualidad del autor, que por algo ha llegado a ser algo más que un poeta menor y un filólogo de Oxford, y el que no era un marciano, sino hijo de su tiempo. Pocos oficiales ingleses partieron a Francia con ejemplares de William Morris o de los Mabigonion en sus petates; pero simplemente porque entre sus iguales fueron mucho más populares Shakespeare, Milton, la Odisea o la Eneida.

En definitiva, un gran trabajo, aunque sólo para los más fanáticos en Tolkien o de la literatura fantástica inglesa de principio de siglo. Y no basta con haberse leído un par de veces El señor de los Anillos… más bien hay que estar versado en el Silmarillion y otras obras anteriores, ya que The Lord…, aunque bebe en su mitología, es más “segunda guerra” que primera. Ahí lo dejo.

Sorprende por ejemplo las muchas citas que se hacen a H. Rider HaggardBarrie, Carroll, Owen, Sasoon o Graves, y que no mencione a MacDonald o a Lord Dunsany, autores a los que ya había leído, no como por ejemplo a David Lindsay, que comenzó a publicar en 1920. Pero es lo que tiene este libro: un marco limitado a apenas cinco años, un periodo que biógrafos como Grotta o Carpenter despacharon en veinte páginas. Claro que sus biografías no llegan a las trescientas, y este libro, con notas, pasa de quinientas.

Como ya empieza a ser una coletilla por aquí: Sólo para gourmets

Nuestro siglo

  • Günter Grass: Mi siglo 
  • Nº de páginas: 416 págs.
  • Editorial Alfaguara y Punto de Lectura (bolsillo) Madrid 2007 y ss. 416. pgs. 
  • ISBN: 9788466369237

Günter Grass tiene un valor (intelectual, aunque el físico también se le supone) que ya me gustaría a mí encontrar en algún literato (o intelectual, esa cosa tan francesa) de los de aquí. O de alguna otra parte. Y no me refiero a sus recientes declaraciones-poemas antiisraelíes, o proiraniés, o en definitiva antinucleares, que tanto gustan para llenar periódicos. Tampoco me refiero a su fría, y aún así sincera Pelando la cebolla, el único caso que yo conozco de una autobiografía interesante, y además de gran calidad literaria. Me refiero a la decisión de publicar libros como este Mi siglo, con un relato por cada año del siglo XX, además sin ningún tipo de aviso o introducción histórica. Al parecer, se la pidieron incluso para la edición en su idioma, así que imagínense para otras lenguas y países para los que la historia alemana no es ni cotidiana ni conocida, fuera de las guerras mundiales.

El bueno de Gunter Grass es famoso sobre todo por sus enormes novelones ¿Y cómo se desenvuelve en las distancias cortas? Porque este libro está formado por relatos de muy pocas páginas, con personajes clave -o no- de ese año, lo mismo una gran empresaria que el más humilde recluta, famosos involuntarios, como la Gran Berta, o la propia madre del autor, capaz de regañarle por lo que también regañan las madres de todo el mundo. Ser capaz de emprender una nueva aventura narrativa cada pocas páginas, mientras abandona la anterior -excepto algún guiño interno- es  un ejercicio magistral del que sólo son capaces inmensos narradores natos como Grass, y eso sólo cuando ya están creciditos. Y no, no sale Merkel, así que un motivo más para que no dé repelús consumir productos alemanes, con la que nos está cayendo…

Una revolución acallada

LA REVOLUCION ALEMANA DE 1918 – 1919
SEBASTIAN HAFFNER, INEDITA, 2005
ISBN 9788496364172 (también hay edición en bolsillo).
Por algún extraño motivo que supongo compete a los responsables editoriales de Planeta, Círculo de Lectores, Destino, e Inédita, el recientemente fallecido Sebastián Haffner ha publicado casi todos sus libros en nuestro país. No es que sea malo, vamos a ver; lo que he leído suyo me parece más que potable, y de hecho el título del que adjunto portada me parece muy, muy valioso, sobre un tema del que ni siquiera en alemán se ha escrito demasiado. Lo que pasa es que no encuentro motivo para tanta preferencia de Haffner frente a otros historiadores; quizás sea, por qué no reconocerlo, porque Haffner no es el mejor analista del nazismo, ni el mejor biógrafo de Churchill, ni el mejor memorialista de su época… pero sabe ser ameno y sabe narrar los hechos de forma aparentemente neutral. Aunque al mismo tiempo no lo sea nunca. Haffner aprovecha su estilo neutro para exponer sus teorías de forma natural y nada forzada, sin imponernos su punto de vista pero sin olvidarse de vendernos “su” moto.
Todas estas virtudes de Haffner están plenamente representadas en este librito sobre una de las revoluciones más “misteriosas” del siglo XX, si no la que más. Mientras que otros procesos revolucionarios, triunfantes o no, siempre están llenos de herederos, mártires y víctimas, éste ha quedado sepultado por el peso del nazismo y su mito de la “puñalada por la espalda”. Sin embargo, las conclusiones de Haffner van más allá de la futura Alemania de Weimar y de Hitler, y ve en el fracaso de la revolución alemana de 1918-19 claves para comprender las dos Alemanias de la posguerra.
Ya prefigurado en los siniestros Freikorps que laminaron un proceso que Haffner no duda en calificar de oportunidad histórica, el III Reich es tan heredero de la revolución alemana, como el Congreso de Viena hijo de la revolución francesa. Si a eso le sumamos unos cuantos paralelismos con las actuales convulsiones de este principio de siglo, merece la pena volver a visitar este título.

Guía para la colección "RBA Carros de Combate" 10ª entrega


Guía para la colección “RBA Carros de Combate” 10ª entrega. El modelo en esta ocasión es un Jagdpanther de Italeri. Jentz y Doyle escribieron un volumen en New Vanguard sobre este panzerjäger, pero no estuvo listo hasta después de publicarse esta colección por primera vez en español.

37. Variantes del Panther. Panther variants, 1942-1945. Jentz, Tom, y Doyle, Hilary Louis 1997. (23 de la edición anterior). Volumen complementerio a aquel publicado al principio de esta edición, habla del resto de variantes del panther, dedicando un buen espacio, como es lógico, al jagdpanther. Para el que se quede con ganas de saber más, aquí tiene un enlace a una magnifica -y muy técnica- web en español.

38. Flammpanzer. Carros lanzallamas alemanes. Flammpanzer. German Flametowers 1941-1945. Jentz, Tom, y Doyle, Hilary. 1995. (9 de la edición anterior). Excelente volumen sobre algunos especímenes más bien raros de carros especializados alemanes. Bien equilibrado, tanto para los que gustan de contar tornillos como para los que prefieren narraciones bélicas. Jentz y Doyle repasan una buena colección de raras versiones con lanzallamas de un buen número de carros y cazacarros alemanes, incluyendo modelos capturados.

39. Aliados de Alemania en el Frente del Este, 1941-1945. Germany’s Eastern Front Allies 1941-1945. Abbot, Peter, y Thomas, Nigel. 1982. (14 de la edición anterior). De nuevo un libro de “soldados”, en este caso las más o menos heterogéneas tropas que intentaron ayudar a los alemanes en la invasión de la URSS. Breve y conciso, es una buena introducción al tema, por lo demás muy amplio, ya que abarca las fuerzas armadas de la mitad de los países europeos de la época.

40. El carro ligero Renault FT. The Renault FT Light Tank. Zaloga, Steven. 1988. (15 de la edición anterior). El primer carro de combate que consagró la fórmula de cámara de combate-torre giratoria-motor trasero, con cadenas no envolventes. Además, fue lo suficientemente seguro mecánicamente hablando como para resultar útil, continuando en servicio en el ejército francés hasta 1940, aunque para entonces no estaba para muchos trotes. No deja de resultar significativo que sus proyectados sustitutos (Los Renault y Hotchkiss 35) recibieron su mismo armamento. Aún hoy su fórmula de diseño sigue siendo la más empleada a la hora de diseñar carros de combate.

¡Más Osprey, es la guerra!


No acabamos de digerir la última encuesta de RBA, y van y nos ofrecen por correo electrónico otra nueva serie de Osprey, en esta ocasión denominada Biblioteca Osprey Grandes Batallas.

Como puede verse en el enlace (y en la captura de pantalla adjunta) en esta ocasión se trata de 30 títulos que, a simple vista, parecen en buena parte “reciclados” con nuevas portadas de las colecciones pretéritas sobre la antigüedad, la edad media y la segunda guerra mundial. Otros sí supongo que son novedad en castellano.

Juraría que también la he visto anunciada en TV con El País al mediodía, pero como fue de refilón y es posible además que fuera en una cadena local y no nacional, no me atrevo a decir nada. En todo caso los interesados pueden consultar el minisitio web creado para su promoción en la web de RBA, e interrogar en consecuencia a su quiosquero.

ACTUALIZACIÓN: sí se vende también con El País, o algo así los domingos. He aquí su web paralela a la de RBA.

ACTUALIZACIÓN 2: No me lo apunté en la agenda y se me pasó comprar el Osprey de las Termópilas por dos euros, más el País. Un buen consejo de alguien que sí lo hizo en los comentarios.