Novedades verano 2018

HEIMDAL

Jaco le Magnifique
Journal d’un pilote de la France Libre
Le journal de Jacques « Jaco » Andrieux, un jeune Français meurtri par la défaite de 1940 qui s’évade pour continuer à se battre pour la liberté.
Ses combats au-dessus de la Manche, de Dieppe, du débarquement, dans le ciel de France qui se libère et au-dessus de l’Allemagne agonisante.

Pen & Sword

Monte Cassino Günther Prien and U-47: The Bull of Scapa Flow Objective Falaise 200 Years of The Lancaster Canal

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Ganaron los aliados ¿Por qué?

Overy, Richard: Por qué ganaron los aliados (Why the Allies Won) 1995, Tusquets, Tiempo de Memoria nº 46, 2005. ISBN: 978-84-8310-406-4. 504 pág. Edición en bolsillo en Fábula Tusquets, Barcelona 2011. 500 pgs.

Siendo de Overy y de una editorial como Tusquets, lo cierto es que esperaba algo diferente de este libro, más enfocado en la macroeconomía y otros condicionantes que reforzaran mi idea de que los alemanes habían perdido la guerra el 3 de septiembre de 1939. Pero no, Overy hace precisamente lo contrario, demostrar (por lo menos a mí) que la economía, aun en plena era industrial, no podía absolutamente con todo, y que para ganar una guerra hacen falta más cosas. Entre ellas, por supuesto, voluntad de ganar y caminos para hacerlo posible.

Overy estructura sus argumentos en diez capítulos, que exceptuando el primero y el último tratan temáticamente ocho argumentos. De estos, tres son económicos “puros” (el dominio de los mares, economías en guerra, una guerra de motores) y otro “mixto”, (bombardeos y bombarderos). De los otros cuatro, dos son puramente militares (la guerra profunda, la invasión de Francia) otro sobre eso que está tan de moda en las escuelas de negocios (aliados y líderes en guerra) y por último el gran olvidado, por lo menos para mí: la contienda moral.

Para ser justos, mi crítica está siendo grosera y de brocha gorda, pero no se me ocurre otra forma de resumir sus quinientas páginas en cinco párrafos. Para no fanáticos de la SGM está bastante bien, combina más o menos todos los palos para dar una visión en conjunto, no sólo militar o “civil”. Para los tiquismiquis, pues podemos no estar de acuerdo con muchas de sus conclusiones. Acierta, por ejemplo, en poner el acento de la fuerza del Eje en Alemania, siendo la amenaza militar japonesa poco menos que despreciable, pues el Japón de los 30 no era aún la potencia económica y tecnológica que llegó a ser treinta años después. Pero, aunque creo que lo dice en el mismo libro, pero por una esquina perdida, apenas concede espacio al principal agente destructor del Eje, la URSS, contra la que se acumulaba el noventa por ciento del esfuerzo militar alemán. Sí, dedica un capítulo, 45 páginas, a Stalingrado y Kursk. Y más de sesenta al desembarco de Normandía, que sí, que fue muy importante, pero Bagration, la ofensiva contemporánea soviética del verano de 1944, apenas la menciona en dos líneas, y destruyó grupos de ejército, no simples cuerpos, como en Cobra. Aunque dedica todo un capítulo sobre las dificultades de los aliados por luchar juntos, insistiendo mucho en la disparidad entre los occidentales y Stalin, no menciona que, aún siendo ideológicamente más “armoniosa” la coalición formada por el Eje, con eso de la “guerra paralela”, de hecho colaboraron mucho menos entre sí, a todos los niveles. Que no se mencionen los sondeos para alcanzar una paz por separado me parece lógico, ya que realmente no pasaron del muy bajo nivel, pero no dice nada, por ejemplo, de cómo Japón no sólo no atacó a la URSS mientras el lumbreras de Hitler sí lo hizo con los EEUU tras Pearl Harbor, sino que además permitió todo el tiempo que le llegaran suministros vía Vladivostok.

En general, digamos que se concentra más en las “virtudes” de los aliados, que en los “defectos” del Eje. Que ojo, también tenía sus puntos positivos, no siendo el menor el atractivo que ejercía entre otros contemporáneos, siempre deseosos de convertirse en ilotas de sus autoproclamados superiores. Un último pequeño gran fallo de Overy, en su último capítulo-resumen, cita varias veces The Testament of Adolf Hitler: The Hitler-Bormann documents February-April 1945, de Genoud, que no, no es “el testamento” de Hitler, ni las “conversaciones de sobremesa”, sino unas apostillas que hace muchísimo tiempo se saben falsas.

Por cierto, pese a lo que pueda sugerir el título, no estoy proponiendo ningún paralelismo entre la SGM y los recientes acontecimientos futboleros. Como dice Overy, la victoria de los aliados ni era automática ni estaba decidida por el simple imperativo económico; había que luchar, y también tenía que haber ganas de luchar. Y además, también había que vencer en esa lucha, y no apelar a factores extraños para certificar la victoria, o la derrota. Factores como la meteorología, por ejemplo, siguen siendo fundamentales, pero aunque una tormenta en el canal de la Mancha el 6 el junio de 1944, o un invierno suave y seco en la Rusia europea de 1941-42 habrían supuesto una ventaja para el Eje, en Rusia los inviernos, por definición, son fríos, y en el canal, en verano, lo habitual es el buen tiempo. Si incumples absolutamente todos los pactos internacionales que firmas, incluso con tus aliados, es normal que no se fíen de ti y que no acepten otra cosa que la rendición incondicional.

Y que si juegas duro, lo normal es que te saquen tarjetas.

Pues sí hay rebajas

Después de varias visitas por grandes almacenes, cadenas de librerías y demás, parecía que este año los saldos de libros sólo alcanzaban a bestsellers fallidos, novelas históricas varias, y mucha, mucha novela romántica, Pero finalmente, en las “segundas rebajas” del 15 de enero en adelante, sí han aparecido libros de historia militar, aunque no sé hasta qué punto puede hablarse de auténtico saldo y no de “rebajas”, cuando el precio de venta apenas se reduce a la mitad.
En la foto (de móvil) se pueden ver una serie de títulos de Crítica que salieron en 2008 a un precio de unos 20 €, etiquetados ya de orígen a 9,95 €. A mí me resulta especialmente atractivo el de Hugh Kennedy La corte de los califas, sobre el inicio de las invasiones árabes. En español contamos con decenas de títulos sobre los grandes imperios mundiales, aun siendo efímeros, como los de Alejandro Magno (también hay saldado otro título de Espasa) Gengis Khan, Julio César, el español del XVI, el inglés del XIX… pero casi nada de uno de los más duraderos, y más eficaces culturalmente, el islámico. Y eso que estamos saturados de todo tipo de libros sobre aspectos marginales del mundo musulmán…
Los otros títulos pueden verse haciendo clic en la foto: Un mundo en guerra es un pourpourri de testimonios de la segunda guerra mundial, Alianza contra Hitler, un esbozo de la historia del espionaje aliado, y Después de Pearl Harbor sobre la no muy famosa derrota norteamericana en la isla de Wake.
También contamos con unos cuantos títulos del rebufo de Tom Cruise y su operación Walkiria: Secret Germany. Stauffenberg y la verdadera historia de la operación Valquiria, de Raigment y Leigh, y Queríamos matar a Hitler, de uno de los conspiradores, que por cierto aún no he leído.

Otra editorial que también ha descatalogado varios títulos interesantes es Espasa, Alejandro Magno, el orígen de un mito, de C. Mosse, La guerra de la independencia, de Miguel Artola, y De héroes e indeseables, la división azul, de J.L. Rodríguez Jiménez.
También quedan ejemplares de La caída de Cataluña y La batalla de Madrid, de Jorge M. Reverte, a un precio semejante al de sus ediciones en bolsillo, aunque creo que ya estaban saldados antes.

Vuelta a Iwo Jima y al Suribachi

Me ha sorprendido encontrarme en los saldos tantísimos títulos de una editorial tan reciente como Ediciones el Andén, mala cosa si tienen que vender de baratillo títulos con menos de dos años.

Aunque se entiende cuando son ensayos de actualidad, poco menos que reportajes alargados y con temprana fecha de caducidad, no creo que sea el caso de títulos como este, Cartas desde Iwo Jima del general Kuribayashi, de Kumiko Kakehashi (Ediciones El Andén, Colección Doble Vía, Barcelona 2007; So sad to fall in battle: General Tademichi Kuribayashi’s letters from Iwo Jima. Traducción de Jordi Giménez Samanes), que como bien se subtitula, inspiró la película de Clint Eastwood que ya se ha convertido en un clásico del cine, no sólo bélico. La personalidad de Kuribayashi se menciona en todos los libros sobre la batalla, pero aquí no nos encontramos con una simple edición comentada de su correspondencia, sino con un ensayo de la señora Kakehashi que recoge una buena colección de testimonios escritos y orales japoneses sobre la batalla, desde un punto de vista pacifista. En resumen, unas voces muy poco escuchadas fuera de su dominio lingüístico, en las que las cartas del comandante apenas suponen un tercio del libro.
Aunque la cultura japonesa lleva de moda en España unos 15 años, desde el descubrimiento del manga, lo cierto es que ese interés apenas roza lo que tenga que ver con “su” segunda guerra mundial. Las únicas excepciones que ahora mismo me vienen a la cabeza son los artículos sobre Pearl Harbor del 2001 en la revista Serga, por autores nipones, y el libro Kamikazes, aunque sólo uno de sus coautores es japonés. Todos ellos comparten una serie de características con los mangas que he conseguido leer (completos y sin adulterar), como Hadasi no gen (Hirosima): Se repiten. Mucho. A veces puede parecer que tanta repetición de las mismas ideas es algún tipo de error del traductor o editorial, el que haya sufrido alguna vez alguna muestra del cine japonés de serie B (La batalla del mar de Japón, El almirante Yamamoto, Okinawa, El caza zero).., llegará conmigo a la conclusión de que a los japoneses no les molesta. Kurosawa, Mizoguchi, Kobayashi, Miyazaki, son genios cuando vemos sus películas desde nuestros referentes culturales, pero semidioses si los comparamos con los nipones. Vamos, lo que va de Mazinger Z a La princesa Mononoke.

Pese a ello la visión que da este volumen de la guerra en general, y de la batalla en particular, muestra que había algo más que fanáticos descerebrados, bajitos y gafotas, combatiendo contra los heróicos marines. Desde un punto de vista pacifista (que no creo que sea el mayoritario) repasa vidas y vivencias sobre Kuribayashi, mostrando que la batalla por esta islita tiene más puntos de interés que la cansina foto de la bandera con los marines.
También resaltan los motivos por los que Kuribayashi destaca entre tantos otros comandantes japoneses. Otros autores han destacado su conocimiento de los EE. UU. y la infinita ternura de las cartas a su familia. Algunos recuerdan su innovación estratégica a la hora de plantear una batalla defensiva sin esperanzas de victoria, llevando el grueso de los recursos al interior de la isla, lejos de los mortíferos cañones de acorazados y cruceros. Pero pocos como este recuerdan su preocupación sincera por sus subordinados, completamente libre del clasismo que dominaban ejército y marina, que tan poca importancia daban a la vida de sus subordinados.
Esta colección de cartas y reflexiones de la señora Kakehashi puede que no interesen al común de los aficionados a la cosa militar, pero merecen una oportunidad. Su lectura depara detalles como la revelación de que el término gyokusai, que significa “muerte honorable”, se escribe con los ideogramas “joya hermosa” y “pulverizar”. Que de los 21.000 defensores de Iwo Jima apenas un regimiento de infantería (145º) y uno de blindados ligeros (26º), formaban parte del ejército regular, siendo el resto formaciones independientes creadas ad hoc con reclutas muy jóvenes o muy viejos, nada que ver con el cuerpo de voluntarios altamente entrenados que forman los marines, a los que causaron nada menos que 6.821 muertos y 19.217 heridos.
También describe lo que se cree fueron los últimos momentos de Kuribayahsi, y la vida de su familia en la dura posguerra. El teniente general Kuribayashi, ascendido a general póstumamente, era de linaje samurái, pero hijo segundo, y su viuda tuvo que vender pescado en puestos callejeros para sacar adelante a sus dos hijos.
Sorprende la humildad de la autora en los agradecimientos finales, un rasgo nada occidental, así como su continua indignación contra el alto mando y contra todos aquellos que enviaban a sus compatriotas a la muerte, mientras ellos permanecían a salvo.
Pero como siempre, ni una palabra contra el emperador.

Colecciones de quiosco: Biblioteca de la II guerra mundial (Planeta) (1)

Como ya prometí no hace mucho (ejem) intentaré reseñar más o menos brevemente los títulos de las colecciones de kiosco que actualmente están en distribución en España. Comienzo con la más veterana, no sea que termine antes que yo. :’)

1: Berlín. La caída: 1945, de Antony Beevor
Otras ediciones accesibles en español: en tapa dura, Crítica – Colección Memoria / Crítica.
En bolsillo, Booket.

Buen título para comenzar, aunque hace ya mucho que ha salido en bolsillo. Beevor fue en buena parte responsable del actual boom de la historia militar en España por su Stalingrado. Como todo superventas, tiene sus admiradores… y sus detractores. Para sus admiradores, uno de sus mejores títulos, ameno y riguroso. Para sus detractores, una de sus “motos” mejor vendida, inferior a los “auténticos clásicos” como Cornelius Ryan.

2: Auschwitz. Los nazis y “la solución final”, de Laurence Rees
Otras ediciones accesibles en español: en tapa dura, Crítica – Colección Memoria / Crítica.
En bolsillo, Booket.
Por alguna razón es el libro sobre el holocausto que más ediciones ha conseguido vender en España. Es un “libro de documental”, escrito aprovechando la realización del documental de la BBC con motivo del cincuentenario de la liberación de Auschwitz. Su área temática no es sólo lo ocurrido en la actual Oswiecim, sino que sintetiza todo el proceso de la persecución judía en Europa. El documental también fue emitido por TVE1, aunque abreviado e introduciendo asertos sobre las víctimas españolas, introducidas por María Galiana. No es que sea el mejor libro de divulgación disponible sobre el holocausto, pero tampoco es el peor.

3 y 4: La segunda Guerra Mundial I. El camino hacia el desastre. La segunda Guerra Mundial II. El triunfo y la tragedia, de Winston S. Churchill
Otras ediciones accesibles en español: en tapa dura, La Esfera de los Libros.
En bolsillo, La Esfera de los Libros-bolsillo. También hay ediciones anteriores, agotadas, sin abreviar.

Traducción del resumen de 1958 de “La segunda guerra mundial” de Churchill, seis gruesos tomos reducidos a dos con la autorización del mismo Sir Winston. Se suele olvidar que el mayor galardón internacional recibido por Churchill fue el premio Nobel de literatura. Combinación casi perfecta de memorias y libro de historia general, con un estilo que no es frecuente encontrar en este tipo de libros. Lea un par de párrafos al azar y, si consigue no imaginarse al viejo bulldog con una copa en la mano y envuelto en el humo de su puro dictando estas memorias, no lo compre.

5: El último día de Adolf Hitler, de David Solar
Otras ediciones accesibles en español: en tapa dura, La Esfera de los Libros.
En bolsillo, La Esfera de los Libros-bolsillo.

Otro libro sobre el fin del III Reich, desde el búnker del Fhürer. Lo cierto es que habiendo leído “El hundimiento” de Fest (buf) y “Los últimos días de Hitler” (excelente) de TrevorRoper, no me he sentido con fuerzas como para emprender su lectura. Aunque algo bueno debe tener (aparte del cargo de Solar en La Esfera) para haber conseguido tantas reediciones.

6: Stalingrado, de Antony Beevor
Otras ediciones accesibles en español: en tapa dura, Crítica – Colección Memoria / Crítica.
En bolsillo, Booket.

La obra maestra de Beevor, inauguró la moda de publicar nuevos libros sobre la historia de la segunda guerra mundial basándose en “los archivos soviéticos”… fuera o no cierto, y por historiadores que desconocen el idioma ruso. Aunque el episodio central de “Enemigo a las puertas” no tiene nada que ver, y que Beevor dedicó toda la promoción a negar la existencia del duelo de francotiradores, por la coincidencia de fechas en España fue (y es) el libro que capitaliza el interés por esta batalla que despertó la película de Annaud. En realidad el film está basado en el “clásico” anterior de William Craig, cuya reedición por Destino pasó sin pena ni gloria, y la obra de Beevor tiene otros méritos, que sería prolijo enumerar aquí.

7 y 8 : Hitler. Una biografía, de Joachim Fest (I) y (II)
Otras ediciones accesibles en español: en tapa dura, Planeta.
Gracias al éxito de la película “el hundimiento”, basada en uno de sus libros, Fest ha visto relanzada la edición de sus obras en todo el mundo. Su biografía de Hitler estaba anticuada después de los trabajos de Bullock y, sobre todo, Kershaw, que están en bolsillo y además acaban de reeditar en tapa dura.

9: Iwo Jima. Seis hombres y una bandera, de James Bradley con Ron Powers
Otras ediciones accesibles en español: en tapa dura, Ariel – Colección Grandes batallas.
En bolsillo, Booket. En quiosco, en Memorias de guerra – Altaya.

Como de costumbre, libro “famoso” por haber inspirado una película, “Banderas de nuestros padres” (2006), muy inferior a su contraparte, Cartas desde Iwo Jima (2006). Del libro poco más se puede añadir.

Muere el piloto que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima

El protagonista del libro de la entrada anterior, Paul Tibbets, falleció el 1 de noviembre. Fue mucho más que el piloto del Enola Gay, y nunca expresó la menor duda sobre la legitimidad y oportunidad de su misión.

Tibbets pidió que sus restos fueran incinerados y sus cenizas esparcidas sobre el Canal de la Mancha.

Un saldo merecido

THOMAS, GORDON; MORGANWITTS, MAX: Enola Gay (Ruin From the Air) Ediciones B. Colección Crónica Actual, Barcelona 2005. 524 pgs

Sí, ya lo sé. Todo el día hablando de saldos, de liquidaciones, de buenos libros que ignominiosamente han acabado en los puestos de baratillo cuando merecían reediciones en formatos de lujo… en esta ocasión no es así.
Enola Gay es, otra vez, un libro que sale de un documental, o una investigación para un documental reescrita en formato de libro. Y aunque soy de los que consideran que el tema es apasionante, estos señores han conseguido hacerlo completamente aburrido. No es que se pierda explicando las bases científicas -o morales, o éticas- del asunto. Es que, sencillamente, el proceso de entrenamiento de todo el grupo de bombardeo, con sus requerimientos de seguridad, con sus rencillas personales, su quítame allá esta prioridad o repíteme qué menú comieron el 4 de agosto, es demasiado trivial para llenar quinientas páginas cuando, desgraciadamente, todos sabemos cómo es el final.
Víctimas de las circunstancias , el escribir sobre la segunda guerra mundial sesenta años después de los hechos lleva a todos estos autores, siempre, a los mismos defectos. Se fijan más en el testimonio de los que han conseguido encontrar aún vivos, sin importar que sea el cocinero o el guardia de la puerta número 3, que no en los testimonios de los protagonistas, ya fallecidos, pero que en su mayoría ya se han publicado y son de dominio público. No se busca ninguna nueva interpretación o enfoque de los hechos, sólo el narrarlos, pero con tanta asepsia que aburren hasta al más interesado, más que nada porque no queda ya nada interesante para narrar.
En su descargo hay que decir que por una vez, la “coartada” que hacen todo este tipo de libros intentando reflejar el punto de vista japonés no aparece forzado ni metida a calzador, de hecho es lo más interesante de un tomo, por lo demás perfectamente olvidable.