¿Novela histórica sobre la guerra de los 30 años? No, contemporánea.

H. J. GRIMMELSHAUSEN: El aventurero Simplicissimus (1668) Editorial Debolsillo, colección Clásicos nº 113. Barcelona 2008. 656 pgs. ISBN: 978-84-8346-602-5
Aunque es un clásico del barroco alemán, en España nos acordamos de Grimmelshausen y su Simplicissimus por la miniserie que se emitió en TVE hace, ejem, muchísismos años, cuando sólo había dos canales de televisión en España, y casi todos los veíamos en blanco y negro. En su momento Plaza&Janés tradujo la novela, al parecer directamente del alemán pero modernizándola un poco. Y ahora Debolsillo ha decidido no simplemente reeditarla, sino revisar su traducción y añadir la Continuatio, una especie de segunda parte publicada un año después, por motivos semejantes a los que tuvo Cervantes con Avellaneda.
Novela picaresca a semejanza de sus contemporáneos españoles, muestra también de primera mano un fresco terrible de la guerra de los 30 años, en la que transcurre toda la novela y buena parte de la vida del autor, que comenzó -por nacimiento- en el bando protestante pero que en la paz prosperó en el catolicismo, terminando sus días como burgomaestre de Renchen, al servicio del Arzobispado de Estrasburgo.
Leer hoy este libro resulta un ejercicio contradictorio; con el modelo de nuestra propia novela picaresca, el lenguaje moderno de la traducción hace que nos resulte un poco falsa. Para los que conocen la figura del pícaro sobre todo por la serie homónima de Fernán-Gómez, supongo que la disfrutarán más, además de que la intención moralizante es semejante a los modelos españoles del XVII, con el desengaño final incluído.
Como los editores españoles no suelen hacer este tipo de productos (libros de bolsillo) si no tienen en perspectiva unas ventas generosas, hacen que me pregunte: ¿Hay a la vista una reedición en DVD de la miniserie alemana?
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Violetas de marzo

Kerr, Philip: Violetas de marzo (Berlin Noir. March Violets) Editorial RBA Colección: bolsillo/negra. Barcelona 2007. 384 páginas.

La verdad, no soy un apasionado de la novela negra, y eso que lo he intentado en varias ocasiones. Hammett, Chandler, Irish… pues nada, conseguía acabar sus novelas, pero poco más. Prefiero mil veces sus equivalentes fílmicos, tengan o no equivalentes literarios. Sólo consiguieron crear tópicos, pero es el cine quien les ha sacado partido. Sin embargo, hay autores más “contemporáneos” que he seguido, y sigo, con una pasión que no pudieron despertar sus referentes. Chester Himes, Jerome Charyn, pero también Lorenzo Silva o Andreu Martín hacen que siga leyendo novelas de este género, mientras aún tengo “La dalia azul” en edición de Bruguera pendiente de lectura .
¿Y la novela histórica? Aquí me pasa lo contrario; me encantan los grandes clásicos (desde Flaubert a Robert Graves, Gore Vidal… en este género soy tan antiguo que incluso me gusta Enrique Gil y Carrasco). Ferviente seguidor de la máxima de Cervantes, de que “no hay libro malo”, sólo en tres ocasiones he dejado un libro sin terminar, y ente ellas sólo una novela: El Cid, de José Luis Corral (al que aquí pegan un buen repaso).
Con estos gustos, lo raro es que me haya dado por comprar, aun siendo verano, “Violetas de marzo” de Philip Kerr, por puro impulso y sin saber nada del autor o de su obra.
El texto de la contraportada casi es contraproducente, por lo menos para mis gustos. Tres líneas sobre el autor y, en resumen, una “novela negra” ambientada en la Alemania nazi, y encima con continuación. Pero fue el “ojeo” el que me decidió. El detective vive en la Alexanderplatz. Los chistes son muy malos, pero de la época. La prosa es ligera pero no insustancial, y aunque veo que mencionan constantemente a Goering y su lucha con Himmler, finalmente me decido más por ver de qué va que por esperarme una obra maestra.
Y, señores, me ha encantado. No me he puesto a comprobar enciclopedias en mano la parte histórica, pero para estar escrita en 1989 la atmósfera me ha parecido muy verosímil. La trama, lo suficientemente retorcida como para atraparte pero no tanto como para despistarse entre tanto nombre germano, marca de coche y de cigarrillos. Abusa un poco de ese recurso de la “novela histórica”, según la cual el protagonista se codea todos los días con todas las personalidades de su tiempo, pero es normal que si quieres escribir una trama policíaca en el Berlín de 1936 los jerarcas nazis salgan hasta en el chucrut. De hecho, fui inmediatamente a comprarme la siguiente parte. Y aquí empiezan los problemas, porque encuentro tres libros, recién editados en bolsillo por RBA, pero en sus tres contraportadas mencionan que forman parte de una tetralogía. Y eso que según esas contraportadas el tercero tiene un final bastante apocalíptico. Para encontrar por Internet esa cuarta parte ha costado, y mucho. La wikipedia española a día de hoy proporciona como información únicamente el texto de las solapas de sus novelas, además de una lista de sus obras, traducido de la wikipedia en inglés. No debe ser un autor demasiado importante, y encima ya con este poco material se nos ofrece un pequeño problema, pues en ambos wikis se habla de “Berlin noir” como una trilogía, y no como tetralogía. Rebuscando un poco más por Internet encuentro reseñas favorables a otros títulos suyos publicados en Anagrama y por fin llegamos a su página oficial realizada en Flash, muy bonita, pero completamente enfocada, al igual que su blog, para el público infantil de su serie Children of the Lamp.
De no ser por la bitácora de Brigada21, (y vale, también la web de RBA) habría pensado que la serie de Berlin Noir era sólo una trilogía, ya que incluso ya ha sido reeditada en un sólo volumen por Penguin) y no una tetralogía, con lo que las aventuras del detective Bernhard Gunther como afirman las tres contraportadas de los tres volúmenes reeditados en bolsillo por RBA.
Para mayor confusión, la web de RBA no recoge en ninguna parte la reedición que han realizado ellos mismos, en bolsillo, de estas tres primeras novelas. Y ya puestos. ¿no encuentran un poco demasiado parecido el diseño de estas dos portadas?