Ya están aquí las rebajas del verano (algunas)

Llegan los calores del verano, las editoriales intentan limpiar sus almacenes, y sacan al mercado de ocasión títulos, en ocasiones, tan interesantes como la Biografía de Goebbels de Peter Longerich, un mamotreto que promete horas y horas y horas y horas de lectura. Y diversión.

Llévelo consigo a la playa o a la piscina, y sea centro de atención y comentarios de propios y extraños. Al mismo tiempo, hará deporte. Mucho. Porque estamos hablando de casi dos kilos de peso con sus 1050 páginas, con tapa dura y sobrecubierta. Y fotos en papel couché, como debe ser. Y todo por menos de seis euros, señores, apenas 5,95. Aun si no les interesa no deja de ser una inversión interesante para cuando llegue el apocalipsis greco-zombie y debamos alimentar una hoguera. Algo que sin duda hará mucha ilusión al biografiado.

Otro título interesante, por lo menos de los que de momento he visto, de venta en grandes almacenes, sección ofertas, es el clásico El oro de Moscú y el oro de Berlín, de Pablo Martín Aceña, reedición del 2012 del mismo título publicado por Taurus en el 2001. Abulta la mitad, pero que yo sepa sigue siendo lo último publicado sobre la materia, sin conocer si Viñas va a volver sobre el tema, o va a reeditar sus obras, por supuesto.

Imagino que habrá más, según avancen las fechas y yo visite más sitios. Seguiremos informando.

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Sólo para gourmets

Hay otros libros sobre las Waffen SS, pero no están dentro de este. Y mira que es grueso.

Jean-Luc Leleu: Waffen SS. Historia completa de las tropas más temidas de la Segunda Guerra Mundial. Traducción de
Carlo Caranci de La Waffen-SS : Soldats politiques en guerre (2010). La esfera de los libros, Madrid 2013. ISBN 9788499708942. 1 300 páginas, cartoné. 39 €

En nuestro idioma se han publicado muchísimos libros sobre las Waffen SS. La mayoría están profusamente ilustrados, a veces con pies de foto correctos. Con una excepción, que yo sepa, todos mantienen su puntito de políticamente correctos, recordando en un párrafo (o dos páginas) alguna de las atrocidades más famosas cometidas por estas tropas.

 Generalmente, el texto está redactado para un público culturalmente anglófono, y trazan una historia más o menos coherente sobre el nacimiento y desarrollo de este ejército político privado, reflejando de paso algunas de las fobias y filias del autor, sobre algún personaje o unidad. Casi siempre se incluye una guía de equipamiento, insignias y uniformes, que en realidad muchas veces son lo que motivan su compra por parte de modelistas, pintores de figuras o coleccionistas.

 La obra de Leleu se sitúa en las antípodas de esos libros.

Mil trescientas páginas, y casi dos kilos de peso. Sin fotos en la edición española, aunque con un apéndice de noventaipico páginas de gráficos y estadísticas; por algo Leleu trabaja en el Centro de Investigación de Historia Cuantitativa de la Universidad de Caen.  De hecho, aunque no sé si al mencionar esto aumento o disminuyo su atractivo, de esas 1 300 páginas unas cuatrocientas son de notas, bibliografía y apéndices. Sin índice analítico. Y todas ellas para narrar lo que el editor llama “la historia completa de las tropas más temidas de la segunda guerra mundial,” aunque no en el sentido usual del término. Nada de desarrollos de la institución, batallas, o mapas con unidades moviéndose en campañas. Nada de anécdotas de veteranos, o citas de generales. Aunque el traductor se esfuerza en hacer el libro más accesible, con notas sobre qué pasó en Dieppe en 1942, o dónde está la Turquía Suaba, aquí nadie te explicará qué era el HSSPF o la Reichsfürung-SS. Cuando se mencione a Berger, a Eicke o a Hausser, no digamos Dietrich o Panzermeyer, el autor da por sabido que conocemos perfectamente no ya su biografía, sino el cargo concreto que ocupan en las fechas en las que los menciona. Aparte de la cronología, también da por sabida la bibliografía anterior. Los debates, ya muy superados, entre admiradores y detractores de los Waffen-SS, aquí ascienden a otro nivel: la comparación con las ya no tan impolutas fuerzas armadas alemanas.

 No es un libro para pusilánimes. Como las Waffen-SS en sus inicios (es decir, cuando no se llamaban así) es ferozmente elitista y sólo está al alcance de los elegidos; de hecho, es la tesis doctoral de Leleu, no sé si ampliada o sólo actualizada, ya que integra con soltura la bibliografía más reciente, incluso las obras  aún no publicadas de autores como Trang. Al mismo tiempo es muy respetuoso con autores de los años sesenta, como Höhne o George Stein, y considera que su trabajo apenas ofrece matizaciones sobre los anteriores.

Pero qué matizaciones… las diversas facetas del reclutamiento se llevan 350 páginas. El equipo no llega a cien, mientras los aspectos morales e ideológicos las superan ampliamente. No sigo desgranando el índice, que a fin de cuentas está a disposición de cualquier posible comprador; baste advertir aquí que no encontraremos combates o listas de unidades. Esto es historia cuantitativa, y lo que importan son los datos, puros y duros, y cómo interpretarlos. Por poner un ejemplo, el lector se enfrentará a la paradoja de que la mayoría de miembros de las SS generales antes y durante la guerra prefirieron incorporarse a la Wehrmacht, y no a su propio brazo armado. Ciertamente es un hecho ya contemplado por ejemplo, por George Stein, y que registra hasta Lumsden, pero que Leleu puede desgranar con precisión milimétrica y estadísticas a mano. Estadísticas, por cierto, en muchos casos ya preparadas en el departamento de estadística de las SS, por el equipo que dirigía el famoso y eficiente Richard Korherr.

 Esto no implica que no se analicen asuntos más inmateriales como el sistema de valores de las Waffen-SS. Y no siempre de forma negativa; por ejemplo, estamos habituados a la idea de que, al instituirse un sistema separado de justicia para sus miembros a partir de 1940, se evitaba el posible bochorno de ser encausados por alguna que otra masacre; pero no con la consecuencia de que sus tribunales fueran mucho más duros que los del ejército en temas criminales como el robo, la deserción o los crímenes sexuales. Las penas de muerte muchas veces se intentaba que fueran útiles en un batallón de castigo, pero cuando se buscaba la ejemplaridad se ejecutaban de forma sumaria, como en casos de homosexualidad, o el de cinco miembros de la Leibstandarte por un robo de gallinas en Flandes, lejos de todos los frentes, en la primavera de 1944.

¿Cómo se pasó de un puñado de guardaespaldas a un ejército privado que casi llega al millón de miembros? Aquí Leleu pone la atención en el genio rapaz de Berger, más que en Himmler o en un condescendiente Hitler. La supuesta rivalidad con la Wehrmacht, analizada día a día, resulta más una invención de la posguerra que una animadversión real y sentida. Lo cierto es que a las instituciones de la Wehrmacht, fuera de casos puntuales, no le incomodaban demasiado las actividades de las Waffen-SS a la hora de distraer recursos o reclutas, aunque prefería que los buscase en graneros externos a los suyos. Al final de la guerra no dudó en ponerlos de ejemplo y modelo ante sus reclutas.

Y así va desgranando uno a uno todos los juicios de valor que hasta ahora se tenían sobre esta formación, que abarcaba desde las mejores y más selectas unidades que podían concebir Hitler y Himmler, a aquellas formadas por los más alejados del guerrero germánico ideal, como los musulmanes bosnios, los prisioneros indios o los ucranianos de la Galitzia (y más allá).

 Después de que, a principio de siglo, Bartov, Overy, Johnson, Evans, Netzel Aly (y los documentales de Knopp, y las miniseries de la ZDF) hayan demolido el mito del ejército alemán como un ente apolítico alejado del nazismo, Leleu se enfrenta con la paradoja de unas Waffen-SS no demasiado distintas del resto de fuerzas armadas alemanas, tanto en los aspectos ideológicos como en los militares. De hecho, mientras el Heer (y en general toda la Wehrmacht) con la evolución de la guerra se iba nazificando, insistiendo sobre todo en el liderazgo mesiánico de Hitler, las Waffen-SS por el contrario se volvían cada vez menos ideológicas. Por un lado, aceptando a reclutas de cualquier procedencia, pero por otro insistiendo en su propaganda en temas más nacionalistas y patrióticos, y menos en zarandajas revolucionarias. Himmler en particular mostró siempre un gran pragmatismo político a la hora de situar más y más reclutas bajo sus órdenes, que no, ojo, bajo las runas aún sagradas de las SS a secas. Y era capaz de justificar las más atroces matanzas ante un público entregado, como el personal de la Leibstandarte, para a continuación negarlas como simple propaganda aliada frente a los miembros de la 17º división Götz von Berlichingen, en buena parte alsacianos nacidos en 1926.

 El interés del libro se incrementa capítulo a capítulo, por lo menos para el que escribe esta reseña. Y no son sólo los gráficos y las tablas, también están las conclusiones finales, que no vamos a desgranar aquí.

Aún así, ni siquiera en ese sentido es una “historia completa” como subtitula la edición española; su interés está centrado en las divisiones que lucharon en Francia en 1944, sobre todo la 2ª, 9ª, 10ª y 12ª. Aunque dedica mucha atención a los variados contingentes volkdeutsche, los amantes de las divisiones exóticas apenas encontrarán que se las mencione alguna vez, lo cual no es extraño en tanto que intenta centrarse en el núcleo duro de divisiones que consiguieron para las Waffen-SS su reputación, una reputación que veremos muy semejante al de otras unidades con conciencia de élite, y que como en ellas estaba sustentada en buena parte por los medios de comunicación. Tampoco presta mucha atención a unidades como la Totenkopf, la Wiking, o en general a lo que ocurría en el frente del este.

En cuanto a los defectillos editoriales patrios, los de siempre, alguna que otra errata en el texto, y en los cuadros finales. Los gráficos se nota que se han realizado a color, y su conversión a grises es a veces algo confusa. Rechina que se llame “fusil ametrallador” a ametralladoras de cinta como las MG 34 y MG 42, pero seguramente el culpable es el uso de Leleu del término, lingüísticamente correcto, de fusil mitrailleur. Y sobre todo, se echa muy de menos la inclusión de un índice analítico.

Heydrich, la furia del converso

Robert Gerwarth: Heydrich: el verdugo de Hitler (Hitler’s Hangman: The Life of Heydrich, 2011 Yale University Press). Traducción de Javier Alonso. Editorial La Esfera de los Libros, Madrid, 2013. 584 pgs. Edición en papel, Cartoné, 33.90 €. Edición digital traducida: 9,49 €. Para Kindle: 9,02 €. Edición digital, en inglés, 13,5 €.

El subgénero de “biografías de nazis” sigue de buena salud en España. Además de poder elegir entre distintos títulos sobre Goering, Goebbles, Hitler o Himmler, ahora contamos con la última sobre Heydrich, y con una portada mucho mejor que la original. 
Robert Gerwarth no es aún, por edad, uno de los gurús en esto del III Reich, a la manera de Kershaw o Evans. Pero apunta maneras. Lo primero que se agradece de este texto es la calidad de la traducción. Aunque no se han molestado en buscar referencias en español de la bibliografía, por lo menos nos ahorran los molestos ripios que tienen muchos títulos traducidos desde la ignorancia más absoluta de la materia que tratan. Por lo demás, esta biografía dicen que supone un gran avance desde las anteriores, un salto parecido al que se ha dado con las de Himmler desde la de Padfield a la de Longerich
Este libro cuenta a la vez la vida de una persona, y el comienzo del holocausto.  En el segundo aspecto Gerwarth no innova demasiado, sigue fielmente a Browning, Friedländer y Longerich. Pero en el primero sí da bastantes sorpresas. A Heydrich siempre se le ha retratado como un monstruo, un ser abyecto y despiadado, el prototipo de malvado nazi de película de propaganda bélica que se precie. La moda iniciada por Arendt en sus reportajes sobre Eichman de retratar a los perpetradores del holocausto como burócratas sin empatía, seres capaces de organizar el traslado de seres humanos al matadero como si fueran berenjenas o pollos, no afectó demasiado la imagen de Heydrich. que sigue igual de malvado y perverso, por ejemplo, en el estudio de Callum Macdonald (1989). No llegué a leer la última “gran” biografía de Heydrich de Max Williams (dos tomos, 2001, 2003), ni la de Whiting (1998), un autor que ya me decepcionó en otros trabajos suyos, y parece que no me equivoqué demasiado, dado que Gerwarth apenas los cita dos veces… y una de ellas es en la bibliografía. Tampoco he leído (aun) la reciente novela sobre su asesinato (HHhH, de Binet) pero sí he visto casi todas las películas que se han realizado sobre el mismo, desde la de Lang y Brecht hasta las soporíferas y detalladas miniseries de la televisión checa. Así que no es de extrañar que el planteamiento de esta biografía me haya cogido un poco por sorpresa: Heydrich como ser humano. 
Comienza, justamente, por su famlia, a la que hasta ahora se ha retratado como pozo inmundo de acomplejados y antisemitas fracasados. Nada más lejos de la realidad: cierto que su padre no llegó a ser un nuevo Wagner o Strauss, pero tampoco ha habido tantos compositores alemanes que llegaran a representar sus obras, incluso una ópera, en la segunda mitad del siglo XIX. Su conservatorio en la ciudad prusiana de Halle fue, hasta la primera guerra mundial, un próspero negocio y una institución cultural de primer orden, un logro nada desdeñable para el hijo mayor de la viuda de un cerrajero, que siempre se preocupó de los suyos. Los rumores de su “ascendencia judía” por intrigas de un antiguo alumno expulsado tampoco marcaron tanto su vida, ni la de sus hijos, como biógrafos anteriores han venido repitiendo desde 1932. Resulta además que ni su padre ni el joven Heydrich fueron miembros de esas oscuras organizaciones antisemitas radicales, en cuyos registros Gerlach no ha encontrado rastro. 
Se conoce perfectamente en qué trabajó en la Kriegsmarine, los motivos de su expulsión, incluso que no se había interesado para nada en política hasta conocer en 1931 a su futura esposa y a su familia, nacionalsocialistas de primera hora. También desmiente todo lo que se ha escrito hasta ahora (o es posible que hasta Williams) sobre sus malas relaciones con Himmler, o con Canaris. Pero tampoco es que se trate de que todos los biógrafos hayan ido repitiendo lo que decían sus subordinados en la posguerra, también encuentra nuevas miserias, como su negativa de ayudar económicamente a sus padres, apenas dos años y medio después de que le ayudasen  a casarse justo cuando había sido expulsado con deshonor de la marina. Una expulsión, por cierto, y aun en el contexto de uno de los peores años de crisis en Alemania, que no le impidió el poder elegir, entre varias ofertas de trabajo, una de las peor pagadas: organizar el servicio de seguridad interna para un partido político. Eso sí, con derecho a vestir uniforme. 
Lo más terrible de este libro, repito, no es que sea la biografía de un monstruo, sino la de una persona no muy distinta a cualquier otra. Poco a poco vamos comprendiendo que ensayistas como Arendt apenas se distrajeron con los flecos de una realidad mucho más compleja y deprimente: que convertirse en verdugo está al alcance de cualquiera de nosotros.

La falsedad del falso buscador de falsificaciones

Con lo que está cayendo durante toda esta semana en la prensa, era inevitable que, más pronto o más tarde, algún opinador escribiera una columna recordando las grandes falsificaciones de la historia, para que la iletrada plebe fuera capaz, cielos, de razonar que todo eso que publican diarios tan alejados política y empresarialmente entre sí como El mundo, el País, ABC o La Gaceta, sobre un tal Bárcenas, son patrañas basadas en burdas falsificaciones.

Así que, mientras alguna ministra de trabajo demuestra que no tiene ni la más remota idea de cómo se lleva la contabilidad de una empresa, el prestigioso columnista César Vidal da muestras de su erudición en el espinoso asunto de las falsificaciones a lo largo y ancho de la historia. Tachán.

¿Por dónde empieza? Por el Génesis, por supuesto, que todos sabemos que es un libro muy histórico. Cronológicamente, se supone, seguimos con “Egipto y Mesopotamia”, y sus famosos sellos, lástima que el orden en la oración debiera ser el contrario, ya que los sellos mesopotámicos precedieron, y mucho, a los egipcios.

Prosigue, por supuesto de forma cronológica, con Pablo de Tarso y la famosa referencia de la 1º a los Tesalonicenses, en la que advierte que se fijen en su firma, y desconfíen de otras posibles cartas que no sean suyas. Vaya. Por fin algo que pudiera tener algo que ver con el tema. Porque los sellos en la antigüedad, como sabe cualquier estudiante de 1º de historia de cualquier facultad pública, ante todo servían para marcar propiedades, y no firmar documentos. Que también lo hacían, pero que no era su uso principal.

Pero regresemos a la disertación vidaliana. Ahora salta graciosamente… ¡A 1942!  ¡Los malvados nazis, que se dedicaban a falsificar billetes ingleses! Sí señor, muy bien traído respecto a los libros de contabilidad que están ahora en cuestión. Pero qué podemos esperar, es uno de los periodos favoritos de don César, que seguramente jamás ha oído hablar de la reductio ad Hitlerum o la ley de Godwin.

A continuación, no sé si para disimular, nos cita la figura de Frank W. Abagnale, aunque sin mencionar en ningún momento el film de Spielberg que le hizo famoso, no sea que alguien le acuse de peliculero, o que su erudición es de baja calidad… así que tranquilos, sin cerrar el párrafo ya ha vuelto a los nazis, y al gran caso con el que llena la mitad de su columna: los diarios de Hitler.

¿Por qué son tan interesantes estos falsos diarios? Para empezar, pasaron los controles de un medio tan prestigioso como la revista Stern en 1983, y de varios destacados historiadores, e incluso menciona tres análisis grafológicos peritajes caligráficos, unánimes en establecer su autenticidad. Qué casualidad, como ahora. Claro que, para empezar, olvida que si los diarios pasaron los análisis grafológicos peritajes caligráficos –y no de forma unánime– fue porque se usaron para la comparación otras muestras de letra del mismo falsificador.

Pero continuemos. Un comentario de un antiguo colaborador de este blog, Weidner, llama mi atención sobre una frase muy curiosa:

Pero no todos estaban tan convencidos de la veracidad de los diarios. El canciller alemán Helmut Schmidt dudaba de su autenticidad y decidió comprobarla..

Algo que a mí no me sonaba en lo más mínimo, pero es que Weidner recordó que, en 1983, Schmidt ya no era canciller. ¿Por qué a Vidal le interesa señalar que es todo un jefe de Gobierno el que hace investigar este asunto?

Podemos ser malpensados, y sospechar que, en su búsqueda de alienar a Rajoy con la Verdad y la Transparencia, intenta que lo identifiquemos con este canciller. Aunque sea socialdemócrata.

Pero no. El error es aún más burdo: en la wikipedia en inglés mencionan a Helmut Schmidt (pero correctamente como ex canciller) en relación con los Diarios, aunque de una forma algo peregrina: por una cita de la Pittsiburh Post-Gazette del 26 de abril de 1983. Allí mencionan las dudas expresadas por el former Chancellor Helmut Schmidt, who told a small group here Sunday night.

¿Cómo se llega, de la opinión de un excanciller expresada ante un pequeño grupo de personas un domingo por la noche, y publicada en un periódico de Pittsburg, a:

El canciller alemán Helmut Schmidt dudaba de su autenticidad y decidió comprobarla.

Pues muy fácil, Copiando mal y rápido de la wikipedia. Eso sí, de la inglesa, para que se note menos.

Al llegar a este punto, quizás merezca la pena retroceder un poco y comprobar algún dato de la anterior parrafada sobre los falsificadores nazis de moneda. Cualquiera puede hacer el ejercicio, basta con abrir una ventana con el texto de Cesar Vidal y otra con el de la wikipedia en inglés. Yo aquí he marcado en rojo cómo van coincidiendo. Y en el mismo orden, para qué nos vamos a complicar.

Comparación de los datos en “De falsarios y falsificadores” y el artículo de la wikipedia 
Un trocito más.

Curioso, los datos son estrictamente los mismos, y en el mismo orden, desde los poco relevantes (como la graduación del tipo a cargo del asunto) a alguno importante. Y lo mismo pasa con la entrada de los diarios de Hitler. Pero, además del error con el excanciller Schmidt, comete otro cuando atribuye a Kojau la compra de “inmuebles en España”, cuando la wikipedia cita al intermediario Heideman, Y es que eso de copiar es muy cansado. A veces hasta lo haces mal.



Toda esta chapuza para vincular a todas las falsificaciones cometidas en la humanidad, desde la serpiente de Adán y Eva, con las que ahora publican todos los periódicos menos este, casualmente dirigido por el antiguo director de comunicación de Rajoy en varios ministerios. El resto de medios, a derecha e izquierda, hace tiempo que se han rendido a la evidencia. Los diarios de Hitler, como decían por aquí, son muy socorridos a la hora de hablar de falsificaciones. Ademas el artículo de la wikipedia en inglés tiene la ventaja que mencionar a bastantes grafólogos peritajes caligráficos… pero Vidal no se molesta en recordar un dato que sí figura en su “fuente”: que lo decisivo entonces fueron los análisis del papel y la tinta, ¿Otra muestra más de dejadez, o es que ese dato no le sirve para que sus lectores sigan sin perder de vista cualquier paralelismo con los escritos de Bárcenas?

Y mira que el tema de las falsificaciones es interesante y da para mucho. Podía haber empezado, por ejemplo, con el cráneo de Piltdown pero claro, el señor Vidal es creacionista, asi que nada de fósiles, aun siendo falsos. ¿Y la donación de Constantino? No, claro, que este periódico le tiene mucho cariño al Vaticano, y algún lector puede ofenderse Total, sólo fue una de las mayores falsificaciones documentales de la historia.

Así que, como quien no quiere la cosa, pues mencionamos que al Pais se la acaban de colar con una falsa fotografía de Chávez. Pero de buen rollito. No vaya a ser que también se hayan documentado en la wikipedia.

PD: Para lectores que no estén al tanto de la actualidad política española, aquí un periodista colombiano que lleva varios años en Madrid resume en pocas líneas la situación.

…Y aún diría más: nuevas reediciones de Ospreys por RBA

Según nos informa amablemente Hans en los comentarios de la entrada anterior, RBA vuelve a redistribuir la colección de Soldados de la segunda guerra mundial desde el principio, aprovechando septiembre y sin que haya habido por su parte mucho alarde publicitario. Es “sólo” la segunda vez que se pasea por los quioscos españoles, aunque varios de sus títulos ya habían sido publicados en colecciones anteriores.
La mayoría de los títulos provienen de las colecciones de men-at-arms y warrior.
En esta ocasión los regalitos varios para los suscriptores no son gran cosa, y están bastante ocultos. Aquí abajo o en el sitio de la editorial puede verse el listado completo, así como más información, e incluso el pdf del folleto promocional. La encuadernación es en rústica, y el precio facial sigue siendo 7,95 €.

En resumen… lo de siempre. Aunque si es cierto lo que cuenta Hans de que ni siquiera se han molestado en distribuir los últimos títulos anunciados, puede que las ventas no hayan sido demasiado buenas. Claro que repasando los títulos que dejaron para el final tampoco extraña tanto:  Insignias de combate alemanas (54), los servicios femeninos auxiliares aliados (55) y alemanes (56), estandartes de las SS (57), la Wehrmacht (68), del partido nazi (59),  y por último insignias de combate británicas (60). Francamente, no me parece que sean títulos que puedan seducir a muchos lectores desde el exterior de un quiosco.

Grandes erratas de ayer y de hoy

Inauguramos nueva sección con uno de los mapas, primorosamente rotulado a mano, de la autobiografía de Kesselring en su edición de 1953. Tomo I, pg. 123. Sí, entonces “fué” se escribía con tilde. Y por lo visto, Rotterdam fue invadido por aguerridos escolares, justo antes de ser bombardeada. 

…Y semisaldos en librerías, y en internet

Como los grandísimos almacenes no suelen distinguirse por ofrecer los precios más baratos, he dedicado unos minutos a ver si los semisaldos de la entrada anterior están disponibles en más sitios. Al margen de que es posible que otras librerías también los tengan, y a un precio distinto, resulta que casi todos figuran con este precio rebajado en la librería on-line de Casadellibro.com, así que es de suponer que también dispongan de ellos en sus tiendas físicas. No los he encontrado en otras librerías a distancia, pero internete es muy grande y todo es posible.
Parece que los grandes grupos editoriales intentan evitar el saldo “puro y duro” de otras épocas, con sus distribuidoras y su vendedores ambulantes, y prefieren a esta modalidad más fina de “oferta en grandes almacenes”… también a un precio mayor.
Empecemos por los libros que ahora mismo (23-8-12) están a 5,95 € (sí, saldos a 1.000 pesetas el ejemplar…).

ADOLF HITLER: UNA BIOGRAFIA NARRATIVA de JOHN TOLAND, EDICIONES B, S.A., 2009. 1488 páginas. Aunque escrito en 1972, para algunos sigue siendo la mejor biografía de Hitler, sobre todo entre los que están siempre con eso de que está muy feo insultar o cabrearse con tu biografiado. Aunque yo con la de Ian Kershaw quedé muy satisfecho, y me aburrí con la de Bullock, supongo que le daré una oportunidad.

BREVE HISTORIA DE LA INCOMPETENCIA MILITAR de ED STROSSER, y MICHAEL PRINCE, EDICIONES B, S.A., 2009.  Parece que el estudio de la historia, si es militar, sigue siendo la crónica de gloriosos generales y batallas, preferentemente de la nacionalidad del historiador, Afortunadamente, a veces se publican libros como este, que suponen un aire fresco muy saludable, contando grandes meteduras de pata de supuestos grandes hombres. Contiene crónicas de todas las épocas, muy recomendable, sobre todo para los que no suelen leer libros de historia.

LA TOMA DEL PODER POR LOS NAZIS: LA EXPERIENCIA DE UNA PEQUEÑA CI UDAD ALEMANA, 1922-1945 de WILLIAM SHERIDAN ALLEN, EDICIONES B, S.A., 2009. Un clásico de la  historia de este periodo, reescrito en los 90 con el hallazgo de nueva documentación. El complemento ideal (y más digerible) a los libros de Gellatelly, Eric A. Johnson, etc.

 MEMORIAS DEL MARISCAL DE CAMPO KESSELRING de ALBRECHT KESSELRING, TEMPUS, 2009. 453 paginas. Pagué 50€, hace eones, por la edición de la editorial AHR de 1953,  en dos tomos con un total de 700 páginas, así que como mínimo esta edición de Tempus han tenido que remaquetarla. De hecho, ignoro si la traducción es buena, mala, o nueva, la de 1953 presumía de ser directa del alemán, y no me dejó mal sabor de boca, a excepción de los mapas. La introducción de Kenneth Macksey también es nueva, y estuve a punto de comprarlo sólo por ella.

¿Qué se puede decir a estas alturas de Albertito el Sonriente? Prodigio de la justificación y el autoengaño, hay que reconocerle que es agradable de leer, aunque sea muy preciso en asuntos militares. De todas las memorias de los mariscales escritas en los 50, la suya seguramente sea la más amena y variada, por la gran diversidad de mandos que tuvo, y es la única (exceptuando, quizás, y a otro nivel, a Skorzeny) que consigue transmitir lo que debía ser el encanto personal del autor. 

BREVE HISTORIA DE LOS VIKINGOS. de JONATHAN CLEMENTS  EDICIONES B, S.A., 2008. Para ser breve, su edición en papel tiene 352 páginas. Curioso.

AL SERVICIO DE SU MAJESTAD: CIEN AÑOS DE ESPIONAJE BRITANICO. de THOMAS GORDON, EDICIONES B, S.A., 2009. 608 páginas sobre los MI5, 6, 7… Ignoro si el autor es el famoso psicólogo infantil, o un homónimo. 

EL PINTOR DE CRACOVIA. de JOSEPH BAU, EDICIONES B, S.A., 2008. La autobiografía de uno de los personajes (reales) de La lista de Schindler, en concreto en la película es el enamorado que  se casa con su novia.

EL HOMBRE QUE HUMILLO A HITLER de BENJAMIN CARTER HETT, EDICIONES B, S.A., 2008. Biografía del abogado Hans-Joachim Litten, que durante la república de Weimar se especializó en defender causas contra los nazis…. Lo raro es que llegase a vivir hasta 1938. 

POR TIERRA, MAR Y AIRE de ROBERT D. KAPLAN, EDICIONES B, S.A., 2008, para los que gustan de seguir las recientes (2008) vicisitudes del ejército USA por todo el globo. 

EL HAMBRE QUE VIENE: LA CRISIS ALIMENTARIA Y SUS CONSECUENCIAS de PAUL ROBERTS, EDICIONES B, S.A., 2009. Ensayo de geopolítica muy de actualidad, aunque se publicara hace cuatro años.

GOERING de ROGER MANVELL y H. FRAENKEL, TEMPUS, 2009. 521 páginas. OJO. Este libro SÍ está rebajado en las librerías físicas, pero en la puntocom sólo aparece con su precio original. Reedición de una biografía escrita en 1962, y ya publicada por Grijalbo en 1969, digamos simplemente que es correcta, pero que está ya algo anticuada. En español tenemos disponible desde hace poco otra gordísima de Kardesky, con buenas reseñas. 
Caso raro en ese subgénero histórico que son las “biografías de nazis”, en este caso narrar su vida no supone escribir la historia de la segunda guerra mundial desde su perspectiva. Sí de la preguerra y del ascenso al poder. Y los cotilleos de su vida privada sí tienen interés.

EL ALAMEIN de PHILIP WARNER, TEMPUS, 2008.  OJO. Este libro SÍ está rebajado en las librerías físicas, pero en la puntocom sólo aparece con su precio original. Por lo que contaron en su día, un libro más de un inglés sobre una victoria inglesa. Como ya tenía el de Latimer, no lo he comprado.