La caída de Francia y la Blitzcosa, de Lloyd Clark

LLOYD CLARK: BLITZKRIEG. Mito y realidad en la guerra relámpago de Hitler: Francia, 1940. Editorial Pasado & Presente Barcelona 2017. (Atlantic Monthly Press, Nueva York 2016) Traducción de Gonzalo García. 474 pgs. Cartoné y sobrecubierta, 39 €

Doctrina,  doctrina, doctrina. El autor es uno de esos apasionados por la doctrina. Si alguien no lo ha pensado antes, no lo ha puesto por escrito y no ha desarrollado unos manuales y procedimientos,  los militares no saben que existe. Es casi justo lo contrario de Frieser, el gran desmitificador de la Blitzkrieg, allá por 1995. Se agradece en todo caso la introducción teórica, no exhaustiva pero sí significativa. Pero mantiene una de las omisiones más fragrantes de Frieser: Polonia. Que sí, que lo de invadir Austria aun sin pegar un sólo tiro fue muy importante a la hora de desplazar tantísimos vehiculos tantísima distancia, pese a que eran recibidos con flores y banderitas. Y ocupar los Sudetes y después Chequia también. Pero como siempre Polonia se despacha con dos líneas. Ese mes combatiendo contra un enemigo real parece que fue menos importante para el desarrollo de la Blitzcosa que las excursiones pacíficas a Viena y Praga.

Por lo demás, estamos ante una excelente y actualizada obra sobre la Blitzkrieg, digamos al estilo Beevor, que combina movimientos militares con testimonios de gente corriente que vivieron en la época. Claro que hay una diferencia inmensa con, por ejemplo, Cornelius Ryan, que pudo hablar con la mayoría de los protagonistas de sus libros, mientras ahora debemos conformarnos con el testimonio de los poquísimos que, simplemente, aún estaban vivos cuando los interrogó el autor, fundamentalmente por haber sido entonces muy jovencitos.

Se agradece la exposición bastante detallada de la doctrina francesa, y no sólo la descripción de las poderosas fuerzas alemanas. Digamos que cada país se preparó para una guerra distinta, pero una vez comenzados los tiros el ser metódico (y lento) no sirve de mucho cuando no sabes dónde está tu oponente, o lo rápido que se mueve. Aunque en las batallas de junio y en los fuertes de la Maginot los franceses demostraron que sabían combatir, era ya demasiado tarde como para conseguir algo más que retrasar algo la derrota.

Siendo el autor inglés, hay una constante voluntad exculpatoria de las responsabilidades de su nación en la derrota. Ah, y sus soldados son los únicos sobre los que cometen crímenes de guerra los despiadados Waffen-SS, sin que mencione para nada otros sucesos, ya que las víctimas no eran inglesas.

Que por supuesto, la derrota es fundamentalmente francesa, y que sí, que Francia y el Reino Unido eran muy débiles en 1937 y 1938… pero ¿y si lo comparamos con la Wehrmacht de entonces, que por ejemplo aún no tenía nada más potente en tierra que treinta Pzkpfw III? Tampoco dedica demasiado a la cuestión de la neutralidad belga, que por un lado motivó que aumentasen su gasto en defensa, pero por otro propició la pasividad aliada, pues no había más remedio entonces que esperar a la agresión alemana para operar en su territorio. ¿Una actitud más decidida del Reino Unido podía haber cambiado las cosas? Chi lo sa. 

En la descripción de las acciones bélicas sigue una buena mezcla de fuentes ‘antiguas’ (Lidell Hart, Churchill, Colville a fin de cuentas son primarias, pero no Horne o Williams),  con ‘nuevas’ como Doughty, Frieser, Citino, Robert Kershaw… Cielos, parece que ha sido Ediciones Salamina (antes Platea) quien ha patrocinado la realización de este libro, pues una buena cantidad de sus referencias las han traducido ellos…

El tratamiento de la famosa orden de detener a las divisiones blindadas ante Dunkerque, y dejar la labor únicamente en manos de la Luftwaffe es de lo más novedoso de esta obra, y permitan que no se lo destripe aquí. Digamos que no se trata sólo de quién firmó la orden, sino las discusiones y los motivos para hacerlo.

Las conclusiones son jugosas, aun sin ser revolucionarias. Los mandos franceses no eran irresponsables, incompetentes o necios; sobre todo, eran los elegidos por los políticos para el mando. Los alemanes ganaron más por cómo usaron los medios que tenían, que no por la calidad de los mismos. Aunque Clark no lo mencione, las tropas aliadas contaban con más medios de transporte y de combate motorizados y sobre orugas que no los alemanes, aparte del tópico de siempre de comparar cañones y corazas. Lo que sí resalta es la importancia de la logística alemana, que permitió que no se frenara el avance por falta de combustible o munición. Más que recordar la calidad y ventaja numérica de la Luftwaffe, Clark resalta sobre todo su impacto psicológico, mayor que el efectivo. Hacían más daños las trompetas de Jericó que no las bombas.

Vamos, que no está mal, pero no es un Bergström  (o un Frieser). Es más bien pues eso, un ‘Beevor’, también mucho más legible para quienes les aburren tanto movimiento de tropas. Pero claro, Bergström no cometería errores como escribir que la división de caballería alemana (sólo había una) estaba motorizada, o que la mitad de los carros de Rommel eran checos, y la otra mitad Pz III y IV.

La traducción y edición, excelentes, por fin una traducción sin “señaleros” mandando mensajes, o “pioneros” colocando puentes. En las notas se indican las ediciones que ha empleado el autor, pero en la bibliografía se han localizado los títulos traducidos al español, un trabajo que siempre es de agradecer, más aún cuando ninguno pertenece a esta editorial.

Este trabajo, por supuesto, tiene un precio. 478 páginas (incluyendo las de cortesía), por 39 euros. El Barbarroja de Bergström de la misma editorial, publicado el año pasado, también salió a 39 euros, aunque tiene 100 páginas más, 592. El de las Ardenas, de 800 páginas, en 2015… sí, también salió a 39 euros… Ahora está disponible en tapa blanda. Menos mal.

Aquí comprobando fuentes. Curioso, los diarios de Colville ¡están traducidos! No dejará de asombrarme la devoción churchilliana de los editores españoles.
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De nuevo, ofertas y saldos

Sí, ya sé que había prometido no volver a aparecer por esos antros de vicio y perdición que son los almacenes, puestos de saldo y libros de lance.  Donde coquetos ejemplares susurran a los incautos desde las estanterías, con la brisa agitando los delicados carteles que anuncian el descuento por volumen. Covachas inmundas que disimulan su condición mercenaria bajo afeites y barnices, cual meretrices pasadas de años y kilos. Dan la apariencia de cultura, cuando son vulgares sacacuartos, que sin piedad ni decencia…

 

 

Que sí, que me gustan más las ofertas que el puré de patatas con mayonesa. Qué le vamos a hacer.

 

A destacar que de nuevo aparece una obra maestra de los estudios sobre el III Reich. La toma del poder por los nazis, de William Sheridan Allen. Por si no les convence mi opinión, aquí tienen una detallada reseña de su contenido.

Y todo esto antes de las oficiales rebajas de verano. Seguiremos informando…

El invierno no es tu camarada

camarada-inviernoXose M. Nuñez Seixas: Camarada invierno. Experiencia y memoria de la división azul. (1941-1945). Editorial Crítica, Barcelona 2017,  576 págs.
ISBN: 9788416771943
Nunca me han gustado los linchamientos, los vetos, o las invitaciones al boicot. Por eso he leído este libro. Y antes de que nadie comente nada, también leí en su momento a Pío Moa, cuando sólo había publicado en Encuentro.

Dudo que ninguna otra unidad de este tamaño haya recibido tantísimos estudios, o haya protagonizado tantas obras de ficción. (excepcional la de Prada, por cierto). Y aún así, queda algo que contar. No, no se trata de escribir otra monografía sobre sus capellanes, su servicio de farmacia o postal, sino de observar a la unidad desde la perspectiva historiográfica del siglo XXI, Vamos, lo que se llama “nueva historia militar”, una combinación de la cultural, social y de género, nada menos. En qué se diferencia de lo que los antiguos llamábamos “de las mentalidades” lo dejamos para otro día (el gran acento, ahora,  es en la de género). Pero bueno, será que antes estaba de moda lo francés, y ahora prima lo anglosajón barra germánico.

Quien desee una descripción simplemente de hechos y batallas, es mejor que se lea los libros de Xavier Moreno Juliá, a mi modo de ver los mejores, aunque ojo, no es que menosprecie el resto, simplemente son los que he leído y me han parecido buenos. El de Kleinfeld y Tambs, la verdad, es muy guerra fría. Y tampoco soy un experto en este tema, que es ancho y proceloso.
Y pese a que al comienzo el autor expulsa a los amantes del coleccionismo militar, de las descripciones de movimientos de tropas, material bélico, batallas y escaramuzas , de los recuentos de medallas… (loc. 206-207, edición digital) , lo cierto es que se preocupa de situar todos los hechos y realiza un resumen exhaustivo del contexto, desde los primeros grupos fascistas en España hasta la difusión de la literatura rusa, desde la planificación de Barbarroja hasta el asedio de Leningrado, todo en realidad bastante más amplio que en los libros que sólo se dedican a exponer los hechos de armas de la división. La verdad es que puede llegar a parecer excesivo, pero sí es importante respecto a otras obras tan tremendamente centradas en la unidad, que parece que existía en el vacío.
Respecto a fuentes bibliográficas, autores alemanes y todo eso dejo el asunto a otros que saben muchísimo más del tema que yo. El meollo, la parte más interesante, estriba en desarrollar las miradas que los divisionarios tenían sobre lo que vivían, dentro de su marco educativo, ideológico y cultural, y de cómo los veían los demás, alemanes y soviéticos (estonios, letones, lituanos, bielorrusos…) sobre todo, aunque no exclusivamente (polacos, belgas…). Este punto es sobre el que se ha montado una tremenda polémica, sobre todo entre quienes no se han leído el libro, ni se lo piensan leer.
Y no es para tanto. No me parece que Xeisas “mate al padre” con lo que muestra en el magnífico último capítulo. Quizás es que este reseñador ya está curado de espantos desmitificadores. Hace tiempo que se le cayeron las charreteras al barro, y (cree) no confundir mito y realidad. Más allá de las frases grandilocuentes, la 250 división de voluntarios españoles ni estaba formada exclusivamente por pícaros y sucios guripas, prestos al combate suicida, ni por hidalgos recién pintados por Velázquez con una oración en los labios y un chuzo en la mano. Y ahí radica su grandeza.

El rodaje de "Amberes 1944" comenzará en septiembre

Tras una dura pugna con Dreamworks Playtone (de Tom Hanks), Cruise/Wagner Productions se ha hecho con los derechos de Antwerp 1944, una guionización del libro del mismo título, publicado por la Editorial Almena el año pasado.

Aunque Tom Hanks se retiró de la puja, seguramente por lo avanzado de su proyecto In the Garden of Beasts, aún es posible que se incorpore al reparto en el papel de Christoph Klemens Maria Johannes Baptist Graf zu Stolberg-Stolberg, pues le resultaría imposible desarrollar el que más le interesaba, como el ecuánime Von der Heydte.

El reparto, a falta de algún imprevisto, ya está prácticamente decidido. Tom Selleck volverá a ser Dwight D. Eisenhower, y Bruce Phillips, Montgomery. Las valientes enfermeras amberinas, de momento serán Megan Fox, Jennifer Lawrence, Kate Beckinsale y Emilia Clarke, con la posible participación de Clara Lago si se confirma la coproducción española. En este caso es posible que Dani Rovira tenga un papel como el capitán canadiense novato Cecil Law.

Brad Pitt en el papel de “Pip” Roberts, aunque en la ficción mandará una división estadounidense.

Brad Pitt encarnará a “Pip” Roberts, y aún no se ha decidido quién interpretará a Colson, pero el papel estelar se lo reserva Tom Cruise, que representará al intrépido y atractivo escritor que, en la actualidad, investiga la batalla y va encontrando las claves que han silenciado su auténtica importancia. Una conspiración multinacional del silencio, cuyo misterio se revelará sorprendentemente en el último minuto, aunque dejará varias puertas abiertas para continuar como franquicia. Está prevista una serie de dibujos animados, álbum de cromos, línea de juguetes y figuras articuladas coleccionables.

Tom Cruise, en el papel del intrépido historiador Paul Caves.

Antes del interés internacional por el proyecto, Daniel Calparsolo estuvo perfilando un proyecto más modesto, con Nicolas Cage de protagonista y  Najwa Nimri, Patricia Vico y Cristina Pedroche como enfermeras.

Kate Beckinsale en una prueba de vestuario.

El autor está en la actualidad en Bali, preparando la segunda parte, mientras reforman el torreón que se ha comprado en el Bierzo. Una de las partes más difíciles de la negociación fue que aceptase que todos los textos, carteles, etc., que aparecen en la película estuvieran en inglés y no en los idiomas correspondientes, y que no le dejaran diseñar los títulos de crédito. “Deseamos que se estrene en esta década”, se han justificado los productores. “Si esperamos a que Cuevas seleccione la tipografía para los títulos de crédito, difícilmente terminaríamos antes del 2020. Es posible incluso que antes actualice el diseño de su blog”.

<El rodaje comenzará en septiembre, de 2016, pero el estreno se demorará al menos otros dos años, ya que en lugar de CGI la mayoría de escenas de acción se realizará de forma tradicional, con maquetas y modelos a escala realizadas por un equipo dirigido por Antonio Martín Tello, aparte de la colección de Shermans que ha reunido Brad Pitt, y el P-51 propiedad de Tom Cruise.

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Ya están aquí las rebajas del verano (algunas)

Llegan los calores del verano, las editoriales intentan limpiar sus almacenes, y sacan al mercado de ocasión títulos, en ocasiones, tan interesantes como la Biografía de Goebbels de Peter Longerich, un mamotreto que promete horas y horas y horas y horas de lectura. Y diversión.

Llévelo consigo a la playa o a la piscina, y sea centro de atención y comentarios de propios y extraños. Al mismo tiempo, hará deporte. Mucho. Porque estamos hablando de casi dos kilos de peso con sus 1050 páginas, con tapa dura y sobrecubierta. Y fotos en papel couché, como debe ser. Y todo por menos de seis euros, señores, apenas 5,95. Aun si no les interesa no deja de ser una inversión interesante para cuando llegue el apocalipsis greco-zombie y debamos alimentar una hoguera. Algo que sin duda hará mucha ilusión al biografiado.

Otro título interesante, por lo menos de los que de momento he visto, de venta en grandes almacenes, sección ofertas, es el clásico El oro de Moscú y el oro de Berlín, de Pablo Martín Aceña, reedición del 2012 del mismo título publicado por Taurus en el 2001. Abulta la mitad, pero que yo sepa sigue siendo lo último publicado sobre la materia, sin conocer si Viñas va a volver sobre el tema, o va a reeditar sus obras, por supuesto.

Imagino que habrá más, según avancen las fechas y yo visite más sitios. Seguiremos informando.

Viejas glorias, antiguas reliquias, volúmenes polvorientos.

A quien pueda interesar, los cinco volúmenes de la Historia del levantamiento: guerra y revolución de España, del Conde de Toreno, publicados en edición de J. M. Valdueza, pueden comprarse ahora mismo en papel por lo que valía antes un solo volumen, veinticinco euros.

Claro que también pueden descargarse libremente en edición semifacsímil de PDF oceerreado en Google Books, pero a ver quién es el valiente capaz de tragarse estos cinco volúmenes de a 600 páginas cada uno, con la tipografía del siglo XIX

Para los amantes de las tragedias nórdicas, los SS y los libros cuyos autores terminan escribiendo sus consignas en mayúsculas y con admiraciones, parece que García Hispán está saldando sus títulos, mas o menos a mitad de precio. En la foto pueden verse algunos de sus volúmenes, seguramente habrá más o menos por ahí, según se vayan agotando.

También es fácil encontrar aún Ospreys de RBA ya rebajados a 2 €, o a dos por 5 €. Y eso es todo, Seguiremos informando de estas y otras novedades (para nuestros bolsillos) y de las de verdad. Permanezcan atentos a sus pantallas.

ACTUALIZACIÓN: me informan que existe esta otra edición digital, moderna, de la obra del Conde de Toreno, del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, por supuesto libre de derechos. 

Mayo de 1940. Yo, René Tardi, comandante de carros

¡No se dice tanque!

Jacques Tardi: YO, RENÉ TARDI. 1. PRISIONERO DE GUERRA EN STALAG IIB
Traducción de Enrique Sánchez Abulí. Norma Editorial, 192 pgs, B/N (y algo de rojo plano), Cartoné, 24 x 32. PVP: 24,00€
ISBN: 978-84-679-1300-2
Con Tardi me pasa como con Norman Davies; no me gusta demasiado. No me convencen sus propuestas, no me vuelven locos sus dibujos, sus textos. Su discurso a veces me parece demasiado maniqueo, simplista. Pero no puedo evitar comprarme todo lo que producen, mientras espero a que salgan en bolsillo, (o en integrales) las obras de otros autores que, en teoría, me gustan más. Misterios.


Alguien calificó, hace ya mucho, el estilo gráfico de Tardi como feísta. Y si no lo hicieron, ya lo hago yo. Aún prescindiendo de esas enormes masas grises que tanto aprecia, su dibujo como mucho puede calificarse de correcto. Pero ¿por qué paso tanto tiempo admirándolo?. No entiendo como algún wikipedista lo ha querido clasificar en la línea clara, cuando en realidad es lo más opuesto que existe al espíritu hergeliano {[doble sic]}. Representa el lado oscuro (o más bien grisáceo) de lo que los adoradores de Tintín siguen considerando como un canon, tanto en la elección de temas, como en lo visual y en lo narrativo. Pero qué quieren, tiene su aquel. Su cosa. Su algo. 
Tardi no ama a sus personajes. Si es que los hay. Normalmente sólo hay uno, ya se llame Adèle Blanc-Sec, Nestor Burma o Eugène Varlot, que narra y protagoniza la historia al mismo tiempo. Aunque hacen como que hablan con otros personajes siempre están solos, sin nadie de quien fiarse. Si hay un diálogo, como en este caso entre padre e hijo, sabemos que es ficticio; no existe un padre con sus propias ideas y personalidad, como sí la tiene en el Maus de Spiegelman; sólo es un monólogo, al estilo de Même. O de Beckett.
Las historietas de Tardi adolecen, además, de lo que ahora se ve como un defecto en cualquier obra visual que se precie: llevan mucho texto. De hecho, en este tomo, como en otras obras suyas (por ejemplo, las adaptaciones de Leo Mallet) la historieta retrocede e involuciona hacia el relato ilustrado, con viñetas muchas veces decorativas (¡esos tanques!) y donde con sólo el texto podríamos seguir la narración sin problemas.  
Tardi no es para nostálgicos de Boixcar y, aunque suelta muchos tacos, y de los de verdad, tampoco compite con el Sargento Gorila. Su pacifismo no es impostado, aunque a veces parezca una excusa para dibujar chismes bélicos. Aquí, después de sesenta páginas de carros de combate, René Tardi y su hijo se meten otras 120 en la fría y plomiza Pomerania, narrando una rutina carcelaria que poco tiene que ver con las películas clásicas de oficiales fugándose, y sí mucho con la realidad más prosaica del trabajo forzado, de cómo evitarlo, del aburrimiento, y de las visitas a las letrinas, un asunto clave. Porque los planes de fuga están muy bien, pero lo que se te queda grabado es la disposición de las letrinas… seguro que los lectores veteranos entienden de lo que hablo.
Pero vamos a resumir, que aquí se habla de Tardi y cómo nos cuenta la historia de su padre. Este primer tomo narra cómo vivió la batalla del Sedan en 1940, que ya de por sí vale un potosí para cualquier interesado en la segunda guerra mundial. El 15 de mayo, el sargento Tardi, con su lacónico conductor-mecánico, parten a defender un puente con su carro, en solitario. Y así pasarán el resto de la campaña; todo un ejemplo de cómo empleaba sus medios el ejército francés. 
La segunda parte, que como indica el título, está dedicada a su estancia en un campo de prisioneros, es un buen complemento a otras obras que últimamente se están haciendo sobre esta parcela de la historia militar, que hasta ahora, con alguna muy solitaria excepción, como mucho se acordaba de las condiciones de los señores oficiales. 
Tardi ha visto en esta ocasión su dibujo rellenado con dos tonos de grises y algunas manchas de rojo por su hija, Rachel Tardi, que le han merecido un premio en la Feria de Sollies-Ville a mi juicio muy merecido. 
Y nada más. Yo creo que ya he largado lo suficiente. Disfruten de su lectura. Yo ya lo he releído por lo menos tres veces, y no por la inconsistencia de que la única unidad que menciona sea el 504e régiment de chars de combat, que a fin de cuentas no es con el que entra en combate, sino porque tiene ese algo, esa cosa, que pocas veces podemos palpar en una obra de este tipo: autenticidad.