Tonterías nazis disfrazadas de memorias

Lothar van Greelen: Vendidos y traicionados (Verkauft und verraten: Westfront 1944, 1963) Traductor: no se indica. Editorial Altaya, Colección Memorias de guerra Nº 27. Barcelona 2008. 300 pgs. Otras ediciones en castellano, editorial Acervo, Barcelona 1963-2005.

Ingenuo de mí, de todos los libros que tengo para leer elijo este. Me espero algo así como una novela de Sven Hassel pero con más historia. Para que se me entienda, en términos de best seller actuales, he sido incapaz de terminar a Ruíz Zafón, pero con Ken Follet me lo sigo pasando pipa.

Y la verdad es que la solapa del libro no engaña a nadie:

Vendidos y traicionados es una de las memorias “clasicas” sobre la segunda guerra mundial; en ellas un veterano de las Waffen SS nos cuenta sus experiencias desde el desembarco de Normandía, hasta el internamiento en un campo de prisioneros al finalizar la guerra.
La narración pretende “limpiar” la realidad de la actuación de las tropas alemanas, fuera de la propaganda aliada. El autor quiere apuntar que, como en todas las guerras, el bando ganador es quien escribe la historia y reivindica el buen comportamienteo de la mayoría de los soldados alemanes en el cumplimiento del deber.

La traducción es de otra época, con todo españolizado y generalmente correcto. Siempre carros de combate, no tanques, ni panzers. Así, la Panzer Lehr Division, es traducida muy acertadamente como la división de instrucción de carros de combate del Ejército. Se dispara una ametralladora 42, no una vulgar MG 42. En las Ardenas hay hórreos, y hornacinas, y si los cargos de las Waffen SS en principio se dejan en cursiva y con nota, pronto se cansan y un adjutant (más o menos, sargento primero) se convierte en… “ayudante”. La edición de Altaya es mera fotocopia (perdón, facsímil) de la original de Acervo de 1963, no hace falta ningún cuentahilos para ver la tipografía rota pero legible.

Pero más allá de las cuestiones técnicas, el contenido sólo merece dos palabras: propaganda neonazi. O mejor tres: vieja propaganda neonazi. Sí, ya sé que las editoriales son empresas. El que una colección destinada al quiosco tenga como título “memorias de guerra”, no implica que haya un comité científico eligiendo los títulos. Que lo que importa es que se vendan bien. Pero es que lo de este Lotario clama al cielo. Una búsqueda rápida en Internet muestra que el “van Greelen” es un pseudónimo, realmente se llamaban Lothar Greil. La wikipedia sólo le tiene en cuenta en alemán. Sus obras fueron traducidas al francés y al español, pero sólo se reeditan aquí. En su Austria natal hace tiempo que han olvidado a este antiguo subteniente (perdón, alférez), de las Waffen SS, excepto por la más heterodoxa de sus obras, en la que abogaba por la alianza entre “arios” y “eslavos” contra el resto del mundo. Pese a que se suponen que son memorias de alguien que vivió los hechos, las escenas bélicas apestan a cartón piedra, y las no bélicas a Corín Tellado. El que quiera encontrar algún valor a su visión de las Waffen SS, tendrá que juzgar qué credibilidad le merece alguien que en 1962 pone a los marines desembarcando en Normandía, y que aquí (1963) culpa de “la” masacre de Malmedy a… bombarderos norteamericanos.

Por lo demás, empieza más o menos como el recuerdo que tengo de los de Sven Hassel, romances incluídos, pero inmediatamente muestra de qué pie cojea. El libro puede entenderse desde la nostalgia de una juventud perdida, de los que se creyeron una élite y terminaron siendo la vergüenza de sus compatriotas. Da la impresión de que dirige su rencor no contra sus antiguos enemigos, sino contra los chaqueteros de la Wehrmacht en general, y del Heer en particular, que en la posguerra les acusaban de todos los males, a ellos, los valientes de entre los valientes, las siempre inocentes y gallardas Waffen SS.
Anuncios

8 comentarios en “Tonterías nazis disfrazadas de memorias

  1. Hola, Isidoro, muchas gracias por tus comentarios. El libro te lo terminas porque la letra es grande y, además, tras leer una burrada te quedas con las ganas de ver cuál es la siguiente.

    Pero vamos, lo tuyo sí que es masoquismo ¿Cómo pudiste con el Hoffmann? Eso sí que tiene mérito.

    Me gusta

  2. Pues pude porque tenía muchas ganas de leer ese libro. Quería ver qué argüía exactamente Hoffman para defender su tesis del ataque preventivo.

    Pero eso sólo es tocado al principio del libro. Luego se dedica a machacar de lo lindo a Erenburg y a poner ejemplos de lo que se dio a conocer como “Guerra de Exterminio”, hablando sólo de las barbaridades de los soviéticos.

    Bastante rusófobo.

    Me gusta

  3. No imaginaba yo que Meyer fuera buen escritor, en fin… Greil es un desastre, y eso que era su profesión, con siete libros y a saber cuántos artículos publicados. También es cierto que su público eran los nostálgicos del nazismo, apenas hace concesiones para convencer a un punto de vista neutral, excepto quizás olvidar toda referencia al “problema judío”. Skorzeny, por ejemplo, miente mucho, pero lo hace con gracia y en ningún momento crea personajes tan de cartón piedra, y eso que lo suyo son “memorias”, lo de Greil es más bien una “novela basada en hechos reales”, mal que pese a la colección de Altaya.

    Cambiando de tema, con lo que te gusta la Gran Guerra Patria ¿Cómo es que no te animas a hacer alguna reseña de Glantz?

    Me gusta

  4. Leer de Glantz, he leido su trabajo de Kursk. Lo leí hace unos 5 años, y el blog lo comencé después. Tengo más trabajos suyos, por supuesto, pero hay mucho por leer.

    Seguramente el próximo de Glantz que lea sea o el que acaba de salir en español o el primero de la trilogía de Stalingrado.

    Veremos…

    Me gusta

  5. Menciono a Glantz porque parece que te interesa el tema “suvoroniano” del III Reich y su, ejem, guerra preventiva, El título recién traducido por Inédita no sé qué le pasa, pero no consigo verlo ni en librerías ni en grandes almacenes, aunque me temo que es el “Barbarrossa” de Tempus, al que le cambiaron el título para apuntarse al carro de la trilogía, así que ya lo tengo.

    Saludos

    Me gusta

  6. Pues no me interesa en realidad mucho el tema de Suvorov y su ataque preventivo.

    Simplemente, como otro aspecto más de la guerra en el Este, quería construir mi punto de vista, y por eso leí el trabajo de Hoffman.

    Yo tampoco lo he visto todavía en librerías. Ya aparecerá.

    Saludos

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s